NO A LA GUERRA – SÍ A LA PAZ
El Gobierno de los Estados Unidos continúa una agresión contra la Humanidad
toda, esta vez preparando la invasión y la guerra contra el pueblo de Irak.
A nombre de la paz y la democracia, Bush y sus aliados quieren condenar al
pueblo iraquí al holocausto, al sufrimiento de la guerra y decidir desde la
Casa Blanca el destino de aquellos pueblos milenarios.
En realidad sabemos que los Estados Unidos están empecinados en dominar el
mundo y el comercio, en apoderarse del petróleo y las riquezas, y en determinar
el futuro de toda la Humanidad, desconociendo tratados y convenios del derecho
internacional.
En realidad el gobierno de Bush quiere cumplir el papel de gerente de la
globalización capitalista y gendarme de los grandes intereses de la industria
armamentista, de la industrias química, de la industria petrolera, que condena
a la miseria a millones de seres humanos y concentra la riqueza y el poder en
las manos de unos pocos superpoderosos que quieren controlar el planeta.
Esta guerra de exterminio y ocupación, mataría en horas a centenares de miles
de seres humanos, calculándose en un millón de personas en los primeros días
de la invasión que se piensa perpetrar con sofisticadísimas bombas de
destrucción masiva; el equivalente a casi toda la población de Montevideo,
casi todos ellos civiles, mayoritariamente mujeres, niños y ancianos. Estados
Unidos dice que usará casi mil misiles a un costo de un millón de dólares
cada uno. El costo total, mil millones, pagaría la vacunación básica de todos
los niños del mundo.
Esta guerra costaría centenares de miles de millones de dólares, más de
trescientas veces el valor total de la deuda externa de nuestro país. Destruiría
también el invaluable patrimonio arqueológico y cultural que pertenece a toda
la Humanidad.
Esta guerra, sin embargo, es sólo la punta de un iceberg que muestra un
despliegue belicista, genocida e imperial en otras partes del mundo. La invasión
y destrucción de Afganistán fue sólo una prueba de ello. Las amenazas de una
guerra contra Corea del Norte, la presencia de militares estadounidenses en
Colombia, las permanentes agresiones al pueblo palestino o las intentonas
golpistas contra el gobierno de Venezuela, son otras expresiones de la voracidad
dominadora de los Estados Unidos. Los mismos Estados Unidos que en un pasado no
tan lejano invadieron República Dominicana, Vietnam o Granada, los mismos que
planificaron el golpe de estado en Chile o bloquearon Cuba.
En realidad es la pretensión hegemónica de corporaciones multinacionales que
quieren dominar el mundo aún a costa de barrer los derechos de los pueblos o de
alterar las condiciones ambientales, para apropiarse de las riquezas del
subsuelo, del agua, de la tierra y su vegetación, de los océanos, del
comercio, de los mercados, determinando así el futuro de todos nosotros y de
nuestros hijos y de nuestros nietos, condenándonos a estar siempre endeudados
con la banca mundial y a seguir los designios que nos marquen desde Washington o
Nueva York.
Pero nuestra dignidad puede más. Nuestra profunda vocación pacífica puede más.
Nuestra condición de pueblo solidario puede más.
Porque nos asiste la verdad y la razón, decimos NO a la guerra. Porque luchamos
por un mundo de justicia y paz, decimos NO a la guerra. Porque somos
profundamente respetuosos de la diversidad, decimos NO a la guerra. Porque
creemos en la libre determinación de los pueblos y las comunidades, decimos NO
a la guerra.
Porque creemos que es posible construir un mundo de entendimiento y convivencia
decimos SI a la paz. Porque soñamos con un mundo de justicia decimos SI a la
paz. Porque queremos que las nuevas generaciones hereden un mundo próspero y
sano, decimos SI a la paz. Por que creemos que en la esencia misma del ser
humano está la paz y no la guerra, decimos SI a la paz y NO a la guerra.
Decimos SI a la paz que abra camino a una mejor calidad de vida para todos los
seres humanos. La guerra es la negación de la vida y el camino a la destrucción
de la Humanidad y el planeta.
¡Ojalá los pueblos del mundo y en especial el pueblo estadounidense sienta lo
que sintió el poeta Walt Whitman, cerca de Nueva York, hace casi 150 años,
cuando escribió: “Me acongojan las batallas / y los horrores de la guerra
fratricida, / me angustian las noticias inciertas / y los acontecimientos
definitivos...”
¡Ojalá todos tengamos el mismo deseo de nuestro poeta Mario Benedetti que
reflexionó diciendo: “quizá perdamos ésta u otras lides / pero tú eres mi
cábala y no quiero / humanidad plural / que te suicides”.
Por eso, para que eso no suceda, estamos acá, en la calle, juntos, para decir
bien fuerte lo que dijo nuestro poeta Líber Falco: “Muchachas, muchachos / a
la rueda, rueda / que vuestra sea la calle / y toda la vereda”.
Hoy, más que nunca, NO A LA GUERRA – SÍ A LA PAZ.
Montevideo, 14 de febrero de 2003