Sesión del Consejo Directivo Central – 27 de junio 1973.
(Texto de la declaración elaborado por la comisión especial...Se
vota 13 en 13. Afirmativa. Unanimidad)
“El país ha sido sacudido por un decreto del Poder Ejecutivo mediante el cual,
con desprecio de la norma constitucional, disuelve el Parlamento y asume,
arbitrariamente, la totalidad del poder.
La Universidad de la República está históricamente comprometida en la defensa de
las libertades públicas, la soberanía nacional y el progreso social. Su
participación en episodios acontecidos en el siglo pasado y renovados sin
similar signo ulteriormente, tanto como su plena vivencia del actual proceso
social, le dictan una respuesta de antemano definido por una trayectoria a la
que la Universidad no habrá de renunciar.
La propia ley que institucionalmente la rige le encomienda preceptivamente, en
sus fines, la defensa de los valores morales y de los principios de justicia,
libertad, bienestar social, los derechos de la persona humana, y la forma
democrático-republicana de gobierno, Y, como siempre, la Universidad habrá de
seguir cumpliendo con el mandato de la ley.
La convivencia social en nuestro país tan injustamente deteriorada por actos de
los cuales han sido responsables principales el Poder Ejecutivo y poderos grupos
económicos se daña aún más por estos hechos.
Junto a índices objetivos de retroceso –tales como el estancamiento de la
producción, la desocupación, el desabastecimiento, la inflación, la desigual
distribución del ingreso y la deuda externo- se agudizan, hasta extremos nunca
vistos, el deterioro de la salud y la enseñanza pública, todo lo cual revela la
ineficacia y la injusticia de las estructuras económicas y sociales actuales que
tienen en la política del gobierno su apoyo fundamental.
Paralelamente, en un régimen de excepcionalidad vuelto permanente, que ha
vulnerado de manera reiterada la Constitución y el orden institucional, se sufre
una progresiva restricción de las libertades públicas y de los derechos
ciudadanos, que finalmente culmina en un menosprecio absoluto y trágico por los
derechos más elementales de la persona humana, universalmente reconocidos.
El camino que acaba de elegir el Poder Ejecutivo reafirma una vía que es todo lo
contrario de lo que los más altos intereses populares reclaman. Se ha portado
por instaurar un esfuerzo concurrente en favor del progreso y el desarrollo
nacional.
Ante estos sucesos la Universidad de la República expresa serenamente que no
medirá sacrificios para dar cumplimiento a sus fines, que la identifican con la
felicidad pública, y no, con la regresión y la barbarie. Por tanto, el Consejo
Directivo Central exhorta a todos los universitarios, cualesquiera sean sus
tareas, a luchar conjuntamente con la totalidad del pueblo –organizado en el
movimiento sindical, en los partidos políticos y en otras instituciones y
agrupaciones sociales sensibles al destino nacional contra el afianzamiento de
la dictadura, por el restablecimiento pleno de la vigencia de las libertades y
por la reconstrucción del país en un marco de efectiva democracia política,
sobre bases de convivencia armónica y participación en todos los orientales.
El destino de la República es inseparable del destino de todas las patrias de
América Latina. La índole de los procesos que se están dando en ellas augura,
más allá de contingencias negativas y adversas como la que hoy nos golpea, un
futuro inexorable de libertad y justicia, de progreso social y de emancipación
definitiva.
En la construcción de esta tarea estarán juntos el pueblo y su universidad.”
En la reconstrucción de esa tarea estarán juntos el pueblo y su Universidad.
Distribuido 355/973.