ASAMBLEA GENERAL DEL CLAUSTRO DE LA

 

UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA

 

 

 

Sesión Ordinaria del día

21 de setiembre de 2005

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Presidida por la Br. Inés Martínez

(Segundo Vicepresidente)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Versión Taquigráfica)
   S U M A R I O

 

Asistencia ...........................................     1

 

ASUNTOS ENTRADOS .....................................     2

 

Solicitud de Licencias. ..............................   2

 

Planteamiento del profesor Markarian .................    3

 

Informe de delegados al CDC  .........................     4

 

ALTERACIÓN DEL ORDEN DEL DÍA .........................     5

 

El  Sistema Nacional de Educación desde la perspectiva

de  la Universidad de la República. Situación actual y

propuestas  de  futuro. Panel con los Dres. Jorge Ares

Pons,  Carlos  Rucks,  Pablo  Pebé  y  el Ing. Enrique

Cabaña.  Consideración  del   temario   y   agenda  de

discusión ............................................    5

 

FIN DE LA SESIÓN .....................................   32

 

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ASAMBLEA GENERAL DEL CLAUSTRO

 

Sesión Ordinaria del 21 de setiembre de 2005

 

ACTA Nº

 

En Montevideo, a los veintiún días del mes de setiembre de 2005, se reúne la Asamblea General del Claustro de la Universidad de la República, bajo de la Presidencia de la Br. Inés Martínez, actuando los Secretarios por el Orden Docente, el Cr. Sergio Barszcz y por el Orden Estudiantil, el Br. Adrián Márquez, registrándose la siguiente asistencia:

 

Por la Facultad de Agronomía: Orden Docente: Sr. Germán López Pérez; Orden Estudiantil: Gimena Echeverriborda.

 

Por la Facultad de Arquitectura: Orden Egresados: Sr. Norberto Cubría.

 

Por la Facultad de Ciencias: Orden Egresados: Sra. Adriana Dardanelli; Orden Estudiantil: Sr. Adrián Márquez.

 

Por la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración: Orden Docente: Sr. Sergio Barszcz.

 

Por la Facultad de Ciencias Sociales: Orden Docente: Sra. Susana Mallo; Orden Egresados: Sra. Rosario Vilas; Orden Estudiantil: Sra. Inés Martínez.

 

Por la Facultad de Derecho: Orden Docente: Sr. Jaime Piperno.

 

Por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación: Orden Docente: Sr. Rodolfo Porrini; Orden Egresados: Sra. Luz Diez.

 

Por la Facultad de Ingeniería: Orden Docente: Sr. Roberto Markarian.

 

Por la Facultad de Odontología: Orden Docente: Sr. Hugo Calabria.

 

Por la Facultad de Psicología: Orden Docente: Sras. Alicia Cabezas y Susana Goldstein; Orden Egresados: Sra. Amelia Masse; Orden Estudiantil: Sr. Agustín Cano.

 

Por la Facultad de Química: Orden Docente: Sra. Laura Fornaro; Orden Egresados: Sr. Heraldo Bianchi.

 

Por la Facultad de Veterinaria: Orden Docente: Sr. Edgardo Rodas; Orden Egresados: Sr. Julio García Lagos; Orden Estudiantil: Sr. Guillermo Tort.

 

Por el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes: Orden Egresados: Sres. Yolanda Araujo y Pedro Hiriart.

 

Por el Instituto Nacional de Enfermería: Orden Egresados: Sras. Gladys Picción y Mirtha Patiño.

 

Asisten: Con voz y sin voto

 

Por la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación: Orden Estudiantil: Sr. Diego Aguirre.

 

Por la Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias Afines: Orden Docente: Sra. Martha Sabelli.

 

Asisten: los Dres. Jorge Ares Pons, Carlos Rucks, Pablo Pebé y el Ing. Enrique Cabaña.

 

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 (Es la hora 20:00)

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Siendo la hora 20:00, procederemos a realizar la última convocatoria.

 

    Debido a que el arquitecto Acuña no se encuentra en el país, hoy me toca presidir la Asamblea.

 

    Pido a los integrantes de los Ordenes que indiquen su asistencia.

 

(Así se procede)

 

____Orden Docente: 7 asistentes.

 

____Orden Egresados: 10 asistentes.

 

____Orden Estudiantil: 6 asistentes.

 

____Habiendo quórum comenzamos la sesión.

 

ASUNTOS ENTRADOS

 

Solicitud de Licencias

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Paso a leer los pedidos de licencia.

 

    Por el Orden Docente, pidieron licencia, por la Facultad de Arquitectura Carlos Acuña, por Facultad de Enfermería Pilar González, por la Facultad de Humanidades Mónica Sanz y por el Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes Jaime Sztern.

 

    Por el Orden de Egresados pidió licencia, por Facultad de Ingeniería Raúl Boado y Joaquín Guijarro, por la Facultad de Veterinaria Gonzalo Leaniz, por la Facultad de Ciencias Sociales Walter Menéndez y por la Facultad de Enfermería Mirtha Delfino.

 

Se va a votar si se aprueban las solicitudes de licencia.

 

(Se vota)

 

____    AFIRMATIVA.- Unanimidad.

 

Planteamiento del profesor Markarian

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Como asunto entrado tenemos la solicitud del profesor Markarian de hacer un planteamiento breve con relación a un tema que está vinculado con la Ley de Presupuesto y con la incorporación de un punto relativo a un fondo de inversión.

 

SEÑOR MARKARIAN.- Es bien breve.

 

    En la Ley de Presupuesto hay una cantidad de aspectos que han motivado mucha preocupación a nivel de la Universidad y, en particular, ayer fue explicitado en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. En ella hay un artículo que tiene que ver con el otro tema que trata la Asamblea General del Claustro, relativo a la ley sobre ciencia, tecnología e innovación.

 

    El artículo 223 del proyecto elevado por el Poder Ejecutivo establece la creación de la Agencia Nacional de Innovación que tendrá como cometido “organizar y administrar instrumentos y medidas para la promoción y el fomento de la innovación, la ciencia y la tecnología, promoviendo la coordinación interinstitucional en forma transversal...”

 

    Ése organismo, que de aprobarse esto va a ser una persona pública no estatal, “... se comunicará con el Poder Ejecutivo por intermedio del Ministerio de Educación y Cultura...” Este es un texto cuyo alcance no me animo a interpretar. Y dice que estará “gestionada”  --no integrada sino gestionada--  por varios Ministerios. En particular no hay ninguna referencia a la participación de los organismos del estado que hacen ciencia, tecnología e innovación, como el Instituto en Ciencias Biológicas “Clemente Estable”, la Universidad de la República, etcétera.

 

    Lo único que pediría es que la Mesa solicitara, por un lado un informe a la Dirección General Jurídica sobre los alcances de este tema, que está directamente en elaboración por parte de esta Asamblea General del Claustro, y que se reconvocara a la Comisión del Claustro que debiera actuar de manera conjunta con el Consejo Directivo Central, dado que desapareció el proyecto de ley denominado “Rubio-Pou”, pero esto también va a ser una ley y la verdad que los objetivos son equivalentes a los que estuvieron en discusión en la Asamblea.

 

    Hago un llamado de atención y un pedido a la Mesa para pedir un informe a la Dirección General Jurídica y un retomar el tema por parte de esa comisión conjunta.

 

    Gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Se va a votar si se hacen las gestiones solicitadas y además se vuelve a convocar al grupo que se había reunido por las leyes que estaban en consideración el año pasado.

 

(Se vota)

 

____AFIRMATIVA.- Unanimidad.

 

Informe de delegados al CDC

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Vamos a pedir un escueto informe sobre lo que ha pasado últimamente en el Consejo Directivo Central y después solicitaremos la alteración del Orden del Día ya que están presenten todos los invitados del panel que se va a realizar en el día de hoy.

 

SEÑOR MÁRQUEZ.- Lo fundamental a informar de la última sesión del Consejo Directivo Central es que se votaron los textos de los Proyectos Institucionales; es decir, las Orientaciones Estratégicas y los resultados esperados de cada uno de los Objetivos Estratégicos ya votados en una reunión anterior del Consejo. Con eso quedó conformado el documento que la Universidad presentó en el día de ayer en la Comisión conjunta de Hacienda y de Educación de la Cámara de Diputados.

 

    Se votó un nuevo Plan Estratégico, actualizado, con orientaciones y objetivos nuevos para el quinquenio 2005-2009. Eso fue lo fundamental que se discutió en la última sesión del Consejo Directivo Central.

 

    ¿Qué novedades importantes hay que se reflejen en este nuevo Plan Estratégico? En materia de Objetivos Estratégicos está la inclusión de la descentralización universitaria como un sexto Objetivo Estratégico y  --algo que fue propuesta del Orden Docente--  la inclusión de un Objetivo Estratégico que hace referencia a la mejora de las condiciones de la calidad del trabajo y el estudio en la Universidad de la República. Eso tiene una serie de Orientaciones Estratégicas.

 

    En conjunto con la solicitud presupuestal aprobada por la Universidad que, como ya lo hemos dicho en otra sesión de la Asamblea General del Claustro, se enmarca en el 4,5% del PBI en el 2009 para la educación pública y en una propuesta articulada con la ANEP, fue lo que se presentó en el día de ayer a la Comisión conjunta de Hacienda y Educación de la Cámara de Diputados. Eso fue presentado por el Rector y por el proyecto del Hospital de Clínicas intervino la Directora del Hospital Graciela Ubach.

 

    Por la presentación de ayer se suspendió la sesión del Consejo Directivo Central que estaba citado y la próxima reunión es el 4 de octubre, por lo tanto verán que en este mes de setiembre no hay mucho más para contar.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Muchas gracias.

 

SEÑOR CANO.- Quiero agregar que también en la sesión pasada del Consejo se aprobó la agenda de un proceso de integración entre la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y la Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias Afines. Es un proceso de integración hacia la Facultad de Comunicación e Información.

 

    Es un proceso que recién se inicia, que luego se volverá a discutir en términos de contenidos programáticos, unificación de planes de estudio, etcétera, y también se votó un fondo mínimo para apoyar ese proceso.

 

    También se trató algo que tiene que ver con un punto que está a consideración de la Asamblea en el Orden del Día, referente a la Ley de Educación, con respecto al informe de lo que fue la primera reunión de la Comisión Coordinadora de la Educación del Ministerio, en la que se había hecho una propuesta formal del Ministerio de crear una comisión para organizar este debate. El tratamiento de este punto se había postergado porque por mucho tiempo sólo se discutían temas presupuestales, pero finalmente se trató.

 

    Quizás lo mejor para rápidamente continuar con los temas de la Asamblea sea repartir entre los asambleístas las actas correspondientes a ese punto de la sesión, porque están en formato electrónico.

 

ALTERACIÓN DEL ORDEN DEL DÍA

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Muchas gracias.

 

    En virtud que están presentes en Sala los Pro Rectores y el doctor Ares Pons, se va a votar si se altera el Orden del Día y ahora pasamos a considerar el punto 3, relativo al Sistema Nacional de Educación.

 

(Se vota)

 

____AFIRMATIVA.- Unanimidad.

 

El Sistema Nacional de Educación desde la perspectiva de la Universidad de la República. Situación actual y propuestas de futuro. Panel con los Dres. Jorge Ares Pons, Carlos Rucks, Pablo Pebé y el Ing. Enrique Cabaña. Consideración del temario y agenda de discusión

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Tiene la palabra el profesor Barszcz.

 

SEÑOR BARSZCZ.- En anteriores sesiones de la Asamblea General del Claustro se había resuelto incorporar el análisis del Sistema Nacional de Educación a la agenda de este Claustro.

 

    En ese sentido se conformó un Grupo de Trabajo integrado por los distintos Órdenes que, en conjunto con la Mesa, estuvo desarrollando una serie de actividades a lo largo de este último período y como propuesta inicial de trabajo de la Mesa y el Grupo que oportunamente fue designado, llegamos a la conclusión de poner a consideración de esta Asamblea dos grandes líneas de trabajo.

 

    Una tiene que ver con un documento que les fue repartido cuando ingresaron a Sala, que contiene una lista identificada por el Grupo de Trabajo y la Mesa, de posibles puntos a ser considerados para el estudio de la situación actual y propuesta de futuro en el análisis del Sistema Nacional de Educación desde la perspectiva de la Universidad de la República.

 

    Una segunda línea de trabajo implicaba invitar a algunos expositores para que volcaran su visión sobre el tema y nos fueran ilustrando en el proceso de discusión del asunto que nos ocupa.

   

    En ese sentido, en el seno de la Mesa y el Grupo de Trabajo se resolvió invitar al doctor Jorge Ares Pons y a los Pro Rectores de Enseñanza, Investigación y Extensión, a quienes desde ya agradecemos su disposición a participar en esta Asamblea General del Claustro. Entonces, sin más trámite, los invitamos a que se incorporen a la Mesa para hacer uso de la palabra en el orden en que lo entiendan más adecuado.

 

(Así se procede)

 

SEÑORA PRESIDENTA.- En una rápida definición se ha resuelto que comience la exposición el doctor Ares Pons.

 

SEÑOR ARES PONS.- Por razones alfabéticas o por las que sean me toca comenzar.

 

    Tengo que empezar por decir que cuando me invitaron mi primera intención de alguna manera era venir sin preparar especialmente ningún material y simplemente cambiar algunas ideas con los presentes y con los demás panelistas, pero me puse a revisar viejos materiales de discusiones universitarias y me pareció que valía la pena tomar algunas notas, para marcar algunos puntos que por lo menos considero fundamentales, y como tengo poca memoria me voy a guiar a través de las notas que tomé.

 

    En lo que anoté comenzaba diciendo que me parecía por demás ambicioso comenzar la discusión de un tema tan complejo y vasto como el de un Sistema Nacional de Educación antes de que hubiéramos tratado alguna vez en serio poner orden dentro de la propia Casa; vale decir, en nuestro propio subsistema de educación terciaria.

 

    A un nivel tan macro de discusión, como éste que está planteado inicialmente, creo que lo más probable es que a corto o a mediano plazo tal vez lo único que pudiéramos hacer, mientras además nos comprometemos en serio a comenzar a mirar hacia adentro, es establecer o corroborar ciertas líneas o principios muy generales, que creo que nunca debieron perderse de vista al comienzo de cualquier discusión.

 

    En este sentido, para nosotros el primero sería  --puede resultar obvio--  la necesidad de respetar las peculiaridades que han caracterizado históricamente el desarrollo de nuestros subsistemas educacionales. Hay algunas líneas que vale la pena rescatar y ver que a pesar de todas las regresiones autoritarias por las que hemos pasado en nuestro país, en última instancia siempre se apuntó de alguna manera a la autonomía, la coparticipación, la gratuidad y la universalidad de la educación, concebida como un bien público y un derecho humano inalienable. Creo que es importante tener esto como un principio sobre el cual después elaborar propuestas.

 

    Hoy el tema de la educación se ha incorporado, muy explícitamente y con mucho peso, al bagaje de una profunda discusión sobre los derechos humanos fundamentales y los deberes que se generan como contrapartida necesaria de esos derechos.

 

    Diría que en nuestro pasado esta concepción de la educación ha estado implícita y evidentemente nunca se ha manifestado en la forma en que yo lo he hecho en este momento. Ha estado implícita como algo natural y obvio en el discurso de todas las grandes figuras que centraron las bases de nuestro sistema educacional.

 

    Creo que vale la pena y que nunca está de más rescatar y actualizar enunciados capitales, como los que señalamos, adelantándonos al riesgo  --por cierto nada imaginario--  de la aparición de propuestas que identifiquen políticas de estado con verticalismo y centralización. Hace un rato acá se hizo una mención que viene muy al caso y que justamente la tenía marcada como ejemplo. Hemos tenido al respecto recientes experiencias y había anotado “recordemos ciertos proyectos de ley relativos a innovación y desarrollo tecnológico, que no hace mucho tiempo levantaron grandes polvaredas”.

 

    En segundo término creo que también tenemos que poner en un lugar central la discusión relativa al respeto de la libertad de enseñanza consagrada en nuestra Constitución, pero remarcando que si la libertad de enseñanza  y  el  acceso  a  la  educación --ambos constituyen derechos fundamentales--  es obligación del estado asegurar que el ejercicio de esa libertad y el acceso a esa educación se cumplan en un contexto de idoneidad y excelencia, accesible a todos los ciudadanos. Esta cuestión no es menor, pues todos sabemos que hoy es el meollo de la tensión que aún existe entre el estado y las instituciones privadas de enseñanza. Yo doy fe de ello porque hace diez años que  --para mi desgracia--  estoy mezclado en este tipo de tensiones y discusiones.

 

    Hechas estas salvedades  --y diría poniendo la carreta en su debido lugar--  creo que hoy deberíamos intentar comenzar nuestra discusión a nivel de la Universidad de la República retomando y revisando conceptos y recomendaciones vertidos, por ejemplo, en múltiples ocasiones, pero yo recordaba especialmente mayo de 1997 y julio de 1998, en el contexto de dos importantes debates que estuvieron enmarcados bajo la común denominación de “La Universidad de la República en un tiempo de cambios”. El primero de ellos, de mayo de 1997, se designó “Críticas y propuestas para la transformación de la educación superior”. Y el segundo “Foro – Sistema de Educación Terciaria y Superior”, en julio de 1998.

   

    Las ponencias y las conclusiones emanadas de ellos entendemos que constituyen una cantera de enfoques y propuestas que hoy no deberíamos pasar por alto, porque de hecho son una buena base para seguir avanzando hacia un nuevo, más actual y más elevado plano de discusión.

 

    Por lo menos para nosotros al día de hoy pensamos  --ya lo hacíamos en 1998 y en esto el tiempo no nos ha hecho cambiar mucho--  que aún nos queda grande la discusión sobre un Sistema Nacional de Educación, sin haber previamente intentado consensuar, por lo menos en líneas generales, un esquema de lo que podría constituir un subsistema de educación terciaria. Y telegráficamente intentaremos resumir nuestra visión al respecto.

 

    En estas notas que tomé planteaba un primer nivel de discusión.

 

    En la actualidad existe un apreciable desarrollo de la enseñanza terciaria privada, particularmente de la universitaria, regulada por dos decretos específicos del Poder Ejecutivo.

 

    Acá comenzaría respondiendo la siguiente pregunta, previamente a entrar en cualquier otra disquisición. ¿Cabe pensar en un sistema único o en un subsistema único  --si estamos hablando de lo terciario--  que abarque lo público y lo privado, que es lo que ha venido sucediendo en toda la región a impulso de los organismos transnacionales de crédito o nos mantendremos firmes en la tesitura de conservar el actual estatus, donde lo público y lo privado corren por andariveles diferentes? Por un lado, la educación pública, declaradamente gratuita, laica y universidad, y por otro el sector privado, con o sin fines de lucro. El primero, con fines de lucro, es prácticamente inexistente en nuestro país a nivel universitario privado, por lo menos por ahora, pero es un sector que tiene una serie de hándicaps, que necesariamente lo mantienen condicionado en sus fines y en su gestión.

 

    Esto lo digo más allá que desde un punto de vista abstracto, conceptual, pudiera resultar hasta loable pensar en la idea de unificar ambas vertientes, pero existen múltiples razones  --que no vamos a desarrollar aquí por cierto--  para concluir que en este momento y en la actual coyuntura neoliberalista en que estamos inmersos, la respuesta a una posible unificación debe ser rotundamente no.

 

    No se piense que con este planteo nos estamos moviendo en un ámbito de mera especulación. Ya veremos como la propuesta de reunir ambos sectores en un único proyecto de ley, como sucedió en Chile, Argentina, Brasil, etcétera, va a encontrar también en nuestro medio apoyaturas importantes y en alguna legislatura anterior por cierto ya fue insinuado, más o menos tímidamente, pero estuvo presente esta idea. Sin duda nos vamos a encontrar con que se van a proponer futuros Consejos Superiores de Educación, que estarán por encima del bien y del mal, abarcándolo todo, pero  que  siempre,  como  efecto  “colateral”—indeseado puse yo acá, entre signos de interrogación--,  van a terminar avasallando la autonomía de las universidades públicas.

 

    Volvamos pues, antes que nada, antes de meternos con el Sistema Nacional de Educación, a plantearnos la organización de un subsistema público de educación terciaria.

 

    Pasamos a un segundo nivel de la discusión. Acá había escrito qué, cómo y dónde debería abarcar y ubicarse ése subsistema público de educación terciaria. Como lo dice la propia enunciación, involucra carreras universitarias y otras carreras post-secundarias, cuya ubicación ha sido objeto durante años de interminables debates. Carreras cortas independientes dictadas en politécnicos o en universidades, con titulación terminal o intermedia, otorgada a cierta altura de una carrera universitaria, etcétera.

 

    En general todas estas variantes han sido ensayadas en el mundo, particularmente en los países del norte y muchas veces con el expreso propósito de neutralizar la creciente apetencia  social por el acceso a la educación superior y a una rápida inserción laboral. Estas experiencias del norte no han resultado nunca muy exitosas. Más bien han servido, cuando se incorporaron a las Universidades, para desnaturalizar los fines específicos de estas instituciones; vale decir, la generación, la transmisión, la difusión y la crítica del conocimiento, con la consecuente formación de los científicos y los profesionales de más alto nivel. Es un tema en el que valdría la pena detenerse, pero éste no es el lugar para profundizarlo, lo que hemos hecho en otros muchos documentos.

 

    A nuestro juicio, reiterando lo que decíamos al comienzo, lo racional es ubicarse en el contexto de cada circunstancia histórica, sin perjuicio de tener presente la experiencia ajena que pueda aportarnos elementos positivos para la reflexión. En este sentido, la tendencia europea a proyectar hacia adelante los cometidos de la enseñanza media, en lugar de insertar en las universidades formaciones que no se compadecen con los fines específicos de estas instituciones, parecen brindar una buena señal en el camino ya iniciado por ANEP y la Universidad de la República, al asumir la creación conjunta de una constelación de carreras tecnológicas a caballo entre ambas instituciones y a su vez generando atajos hacia posteriores inserciones de nivel universitario. Proyectar hacia adelante los organismos de enseñanza media, secundaria y técnica y organizar acciones conjuntas con la Universidad de la República, sin duda genera una hibridación que de alguna manera desdibuja las fronteras de ambos actores y que complica un poco más el intento de lograr el armado de un sistema coherente.

 

    Recordemos además que cuando hablamos de un subsistema público de enseñanza terciaria, también estamos discutiendo la cabida de otros complejos organismos del estado que hoy brindan formaciones con nivel de licenciatura o con carácter terciario no universitario, verbi gracia: institutos castrenses o policiales u órganos dependientes del Ministerio de Educación y Cultura, como el INAU, el Instituto de Diseño y probablemente algunos otros más que en este momento se nos han escapado.

 

    ¿Cómo armar este rompecabezas? Nosotros pensamos que a estas alturas lo que debe existir es un primer plano de aproximación real entre los tres vértices de un triángulo que consideramos clave en esta coyuntura histórica en el que nos encontramos, formado por ANEP, la Universidad de la República y el Ministerio de Educación y Cultura. Esto vale no sólo pensando en un subsistema terciario sino principalmente en un proyecto de creación de un sistema de educación. Pero tampoco es sencillo cómo se construye ese triángulo. ¿A nivel copular de organismos como ANEP, que incluye todo un conjunto de órganos desconcentrados o directamente a través de estos últimos? ¿Del Ministerio como tal o a través de ciertas Direcciones específicas? ¿Debemos pensar en la inclusión de otros Ministerios o de algunos de sus órganos, desde las primeras etapas de discusión? Son todas preguntas que tenemos que formularnos. Probablemente faltan muchas más. Exigen respuestas nada sencillas pero muy bien fundadas.

 

    Terminando ya, queremos decir que a nuestro juicio, para comenzar a armar este rompecabezas, deberíamos desechar la idea de construir una macro estructura burocrática y para cristalizar—como tantas veces lo manifestamos en otras oportunidades—insistimos en que sería bueno inspirarse en ejemplos como el del PEDECIBA  --ágil y eficiente--  situado en las antípodas de lo que estamos acostumbrados a ver en materia administrativa en nuestro país. El PEDECIBA es un organismo burocráticamente casi invisible, donde los actores últimos son sus protagonistas fundamentales, sin perjuicio de las pautas que establece la participación en  su  dirección  de  otros  órganos  del  estado—digamos--  ortodoxamente constituidos, como el Ministerio de Educación y Cultura y la Universidad de la República. Propongo pues poner a trabajar las neuronas en el diseño de algo propio, a la medida de nuestra realidad.

 

    Evidentemente esta exposición, de por sí breve  --por el tiempo disponible, del que ya me debo haber pasado--,  deja muchos cabos sueltos que deberán ser retomados a otro nivel de profundización, como punto de partida posible para una discusión aggiornada de estos temas que venimos postergando sistemáticamente en la Universidad de la República desde hace años. Proponemos exhumar los viejos documentos de 1997 y 1998, como punto de partida. Tenemos que tener en cuenta que hoy, cuando las circunstancias políticas nos permiten presumir que es factible la construcción de nuevas realidades, impensables pocos años atrás, resultaría imperdonable que nos sentáramos a esperar que la historia, aunque sea en la pequeña porción en que nos toca actuar, la sigan construyendo otros.

 

    No lo voy a leer acá, pero en esto que había redactado a vuelapluma agregaba al final, como colofón, una serie de pautas que expusimos en una ponencia presentada en el Foro de 1998 respecto al tema del subsistema terciario y que en buena medida creemos que conservan una buena cuota de actualidad. Dejo el tema por acá. Quedará algún ejemplar, para alguien que tenga interés en rebobinar y ver cuántas cosas habíamos llegado a establecer, como punto de partida de una discusión que, como tantas otras veces, quedó detenida en el tiempo.

 

    Nada más por ahora.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Muchas gracias profesor Ares.

 

    No sé si han definido quién continúa.

 

    Tiene la palabra el Pro Rector Cabaña.

 

SEÑOR CABAÑA.- Buenas noches a todos y gracias a la Mesa y al Claustro por darnos la oportunidad de expresar algunas ideas sobre este tema.

 

    Acabo de decir en voz baja que me ofrecía a seguir yo y voy a decir por qué.

 

    Mi impresión a priori es que las intervenciones que razonablemente pueden ir más a los temas de interés para los asuntos que tienen que ver con una próxima Ley de Educación, deberían venir  --le pido perdón a Carlos Rucks por lo que voy a decir--  de quien tiene experiencia en el diálogo con otras instituciones, defendiendo las posiciones de la Universidad en la Comisión Coordinadora de la Educación --el doctor Ares Pons-- o bien de quien está trabajando en lo que tiene que ver con los vínculos con ANEP, con las actividades a realizar y proyectando nuevas actividades con ANEP, que es el Pro Rector de Enseñanza.

 

    A mí me han invitado como Pro Rector. Se supone que tengo que hablar desde el punto de vista de los asuntos que tienen que ver con la investigación, y eso es lo que voy a hacer. Lo razonable entonces es que hubieran expuesto primero los doctores Ares Pons y Pebé, pero cuando llegué aquí me llevé una sorpresa que quiero compartir con ustedes: al abrir la carpeta donde estaban mis notas descubrí que en alguna parte del camino desaparecieron. No sé si están en el piso  --supongo que no--,  quizás estén en mi automóvil o por la calle, desde donde estacioné hasta llegar a la Universidad. No digo que voy a improvisar, porque en realidad había preparado notas y hacerlo implica pensar en el problema, pero no voy a poder darle el formato previsto a algunas de las conclusiones. De todas maneras son pocas y voy a tratar de tomar poco tiempo con esta exposición.

 

    Pensaba centrarme en el tema de la participación de los investigadores en el problema que tiene que ver con la Ley de Educación, tomando justamente ese tema porque me parece que es en función de él que hay que trabajar en ese ámbito universitario parcial. A diferencia de lo que pasa con los Servicios, los docentes, los estudiantes, creo que también los egresados universitarios, y los puntos de vista en una Asamblea como ésta, que aúnan todos los problemas, actividades y lo que tiene que ver con la Universidad, justamente las Comisiones Sectoriales están dedicadas a algunas de las funciones, separándolas naturalmente de manera artificial y, por supuesto, tratándolas de integrar con el resto. De modo que mi tema va a ser parcial: participación de los investigadores.

 

    Sin embargo, ahí hay dos temas. Uno que tiene que ver con la participación: cómo, cuándo, por qué. Y otro que tiene que ver con lo específico de los investigadores. Me interesa más referirme a la primera parte: ¿Qué quiere decir participación? No sólo de los investigadores, sino de la Universidad, de otros organismos, de los individuos que aportan a formar una idea colectiva acerca de lo que debería ser la próxima Ley de Educación.

 

    Buscando antecedentes antes de venir a esta reunión tuve oportunidad de leer un documento, accesible por Internet, del Director de Educación, donde habla del interés de trabajar para una Ley de Educación y habla del interés en estimular y conseguir una participación muy amplia de todos los actores. Creo que eso es apoyable, que hay que aprovecharlo, que hay que moverse en ese sentido, pero creo que una Ley de Educación no sólo debe ser hecha con una participación muy amplia, sino que tiene que buscar  --hacia el momento de llevar adelante el proceso educativo--  la armonía de muchos participantes. Es decir, no se trata de establecer, con una amplia participación democrática, una serie de medidas sobre qué es lo que hay que hacer; más bien creo que hay que procurar establecer los mecanismos para que en un mundo que pretendemos que cambie cada día  --porque a eso apunta la educación--,  en un sistema vivo y en continuo movimiento y crecimiento, lo que deberíamos tratar de conseguir por medio de lo que se establezca de manera orgánica es armonizar en lo posible la participación de los muchos actores que tienen que ver con la educación y buscar un sistema adecuado para tomar las decisiones políticas. Importa no sólo que nadie se sienta excluido, porque esto es muy caro a nosotros los uruguayos, que vemos la democracia como una garantía de posibilidad de participación, sino que incluso hay que dar un paso más, en el sentido no sólo de permitir la participación sino de estimularla. Hay que buscar crear las estructuras que consigan que los distintos participantes se sientan motivados para analizar los problemas y para aportar sus ideas y proponer sus soluciones.

 

    Creo que en este momento no es ocioso un planteamiento de esta naturaleza. Si miramos el sistema de ciencia y tecnología y observamos que el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación no está funcionando desde que comenzaron las actividades del actual gobierno y si observamos que ese Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación  --a menos que haya un cambio que no es previsible--  debería ser el organismo donde aparezca la participación múltiple de diversos actores interesados en el desarrollo nacional que tiene que ver con esos temas, entonces esa observación me parece que nos lleva a concluir que la precaución de buscar la posibilidad de participación a lo largo del tiempo de los diversos actores no es ociosa.

 

    Lo que tiene que ver con el sistema de ciencia y tecnología también se relaciona mucho con el sistema educativo. En definitiva es un sistema del conocimiento integrado por la educación, por la creación del conocimiento, y además todo está en la órbita del mismo Ministerio, de manera que el comentario que hago me parece que vale la pena tenerlo en cuenta.

 

    Paralelamente al no funcionamiento del CONICYT se ha instalado un Comité Asesor del Gabinete de la Innovación, con funciones que son parecidas a las que la ley establece para el CONICYT. Debemos estar prevenidos y buscar propuestas y soluciones que tiendan a un equilibrio participativo y a un equilibrio sobre cómo son los mecanismos para tomar después las decisiones.

 

    De modo que las recomendaciones en este tema de la participación serían; primero, que se busque estimular la participación de todos los actores, que se busque permitir, con la organización legal la participación de todos los actores; pero, en segundo lugar, que se busque estimularla, que se haga algo para eso. No es fácil.

 

    El doctor Ares Pons se refería a la experiencia del PEDECIBA. La experiencia del PEDECIBA creo que nos ayuda a ver una situación que sería deseable poder buscar imitar. En el caso del PEDECIBA se constituyó un conjunto de actividades por parte de los investigadores básicos que, como subproducto no menos importante que el producto, que fue estimular la actividad, el regreso de investigadores, la producción de conocimiento y la formación de recursos humanos, produjo una suerte de asociación de personas con un trabajo común, que en particular adoptan ideas que tienen que ver con propuestas políticas acerca de ese trabajo común.

 

    Las posiciones que el PEDECIBA ha planteado hacia afuera del Programa, sea a nivel nacional o internacional, son respetadas porque son respetables por venir de un conjunto de personas que están trabajando seriamente en un tema común, en un trabajo coordinado, que en particular se reflejan en este tipo de propuestas. Cuando digo que hay que estimular la participación, digo que hay que buscar asociaciones del tipo de ésta; es decir, buscar que distintos grupos que tengan un ámbito común de trabajo, posean la posibilidad, en coherencia con su ámbito de trabajo, de hacer llegar sus propuestas a un ámbito de decisión dentro del Sistema Nacional de Educación. Ése es el primer planteamiento que quería hacer.

 

    El segundo planteamiento es específicamente con respecto a los investigadores. Por qué la participación de investigadores en el sistema educativo.

 

    Estamos acostumbrados  --creo que no es un tema a discutir dentro de la Universidad de la República--  a la importancia de la simbiosis entre la creación del conocimiento y la formación de recursos humanos y de profesionales entre la enseñanza superior y la investigación. No es un tema a discutir; sin embargo es un tema que se discute. Es un tema que por razones de eficacia, de eficiencia, muchas veces se discute si deben aparecer unidas la enseñanza superior con la formación de investigadores y la investigación misma. Si bien en nuestro ambiente eso no se discute, hay que estar prevenidos y hay que tener una posición firme en el sentido que esa simbiosis produce un producto diferente, que está produciendo profesionales con una capacidad de innovación, de discusión, de los problemas a los cuales enfrentan, en mejores condiciones que las que se podrían tener con una separación entre la enseñanza y la investigación, como muchos proponen y muestran argumentos numéricos que dicen que es más eficaz la enseñanza realizada en institutos que hacen investigación. En algunas situaciones en el extranjero se pueden dar ejemplos en ese sentido.

 

    La investigación tiene mucho que ver además con la formación de recursos humanos. Es importante defender entonces la formación de investigadores a través de los posgrados. Creo que una Ley de Educación tiene que ser muy clara en el sentido de establecer que las actividades de posgraduación deben estar sustentadas por un conjunto de investigadores, por un ambiente de investigación importante, por un aporte  --hasta económico-- de las instituciones que formen los posgraduandos, en el sentido de aportar a la investigación. Es decir, no puede ser que una institución que no tenga ese tipo de trabajo y no haga ese tipo de aportes otorgue carreras de posgrado. Ésa es otra precaución que me parece que hay que tener.

 

    Finalmente, para terminar  --si algún día encuentro mis notas trataré de decirles si había algo más que ahora me haya olvidado--,  quisiera hacer un paralelo entre la forma como practicamos la educación en la Universidad, qué tipo de profesionales pretendemos formar y lo que debería ser una Ley de Educación.

 

    Creo que hay una coherencia de metas. Cuando nosotros tratamos de formar un profesional no pretendemos enseñarle todo lo que tiene que hacer; tratamos de ponerlo en situación de tomar sus decisiones y de elaborar sus formas de trabajo para enfrentarse a realidad que, en este momento, cuando los estamos formando, desconocemos. De la misma manera creo que un sistema legal de educación no tiene que decir cómo hay que hacer las cosas, sino organizar la actividad de manera que ella se realimente a sí misma con nuevas propuestas de ideas, muy abiertas, muy amplias y armonizando la participación de actores autónomos, de actores que tengan su autonomía; es decir, no se trata de guiar, me parece que hay que evitar que se trate de guiar, por medio de grandes Consejos  --coincido con lo que decía Ares Pons--,  sino que lo que hay que conseguir es una estructura que estimule la coordinación, la armonización de actividades autónomas, de actividades realizadas por conjuntos de personas e instituciones que funcionen con verdadera autonomía.

 

    No quiero decir nada más. La razón por la cual entonces preferí hablar después del doctor Ares Pons es que tomaran esta intervención, improvisada por las circunstancias, como un intervalo entre las exposiciones de los dos participantes que me parece que están más cercanos, desde sus puntos de vista, a los temas que tiene que tratar el Claustro.

 

    Gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Gracias ingeniero Cabaña.

 

    Tiene la palabra el Pro Rector Pebé.

 

SEÑOR PEBÉ.- También quiero agradecer a la Mesa la invitación y a todos ustedes por compartir esta actividad, teniendo la posibilidad de expresar nuestras experiencias y opiniones, y seguramente también recibir el valioso aporte de ustedes.

 

    El arquitecto Acuña cuando nos consultó para esta participación nos solicitó que hiciéramos referencia justamente a lo que expresaba Enrique Cabaña, con relación a la actividad que se está desarrollando entre las dos instituciones de más peso, en un supuesto o posible futuro Sistema Nacional de Educación, como lo son la ANEP y la Universidad de la República. Quiere decir que el objeto de nuestra intervención es poner el foco precisamente en esto. No es casual que deseemos poner el foco en esto, porque más allá de nuestra pertenencia a uno de estos dos organismos, consideramos que por el volumen académico, por la importancia de lo que significa la matrícula, tanto en educación primaria, media o superior de estas dos instituciones, les confieren un peso a nivel nacional difícil de encontrar en otros lugares. Realmente lo que sucede en el Uruguay con el sistema de educación público, que lamentablemente ha transitado por carriles paralelos y pocas veces encontrados, en sus dos componentes, la ANEP y la Universidad, de alguna manera, si se mira la región y el mundo, es un caso bastante particular, donde hay un componente público extremadamente significativo, de un impresionante peso. Es un sistema que reconoce autonomías, que reconoce la posibilidad de definir el destino de las instituciones y donde se encuentran instituciones que más allá de sus historias particulares, que son diferentes, hoy están en la construcción de un futuro para el país. Creo que esto es quizás lo más significativo que yo tenga para decir, del punto de vista de lo que es la opinión universitaria referida a la construcción de un Sistema Nacional de Educación.

 

    No voy a hacer de cuenta acá que los demás componentes de un Sistema Nacional de Educación no existen, porque existen, pero naturalmente son de otra magnitud, tienen otros propósitos, tienen otra historia, y de momento no nos parece que deba ser lo que tengamos que considerar más especialmente.

 

    Creo que el presente, el momento actual, reconoce dentro de los antecedentes más próximos diferentes instancias donde la ANEP y la Universidad han ensayado experiencias conjuntas, de trabajo en común, en definitiva generalmente referidas al estudiante de este sistema público. Hubo experiencias en la década del 90, comenzó a desarrollarse la idea de un subsistema terciario con la creación de alguna carrera conjunta y tenemos que recordar forzosamente la Carrera de Tecnólogo Metalmecánico, desarrollada entre la Universidad y la ANEP, particularmente la Facultad de Ingeniería y el Consejo de Educación Técnico Profesional, y más recientemente, en el 2001, la creación de la Carrera de Tecnólogo Químico. Son algunos de los antecedentes pobres, pero antecedentes al fin de trabajo conjunto entre ambas instituciones. Hubo esfuerzos también en el inicio de los 90 en trabajos conjuntos entre ambas instituciones, y podríamos decir que en general lo que prevaleció es una realidad, que una Universidad fuertemente autónoma y una ANEP más dirigida desde el sistema político recorrieron caminos paralelos con muy pocos puntos de encuentro.

 

    Esto creó historias, creó cultura organizacional, creó lugares de trabajo y posicionamientos que son ciertamente una dificultad a la hora de ensayar cualquier construcción en común; sin embargo, en ambos organismos existe un volumen significativo de opinión y de personas que están en la búsqueda de superar algunas de las dificultades existentes. Y eso se traduce en decisiones que los respectivos organismos toman y se expresa en algunas de las realidades que hoy podemos estar comentando con ustedes.

 

    Creo también que sería imposible que la Universidad contribuyera a la formulación de un sistema de educación  --me sigo refiriendo a este sector público de ANEP – Universidad--  desde una posición de rigidez, desde una posición donde no se revise a sí misma, desde una posición que no la lleve a ocupar el lugar que debe, de acuerdo con las necesidades del país.

 

    Tendría que decir  --por supuesto con alegría--  que los universitarios de alguna manera nos damos cuenta de esto desde hace mucho tiempo y que esto lo hemos traducido en discusiones, en documentos y en resoluciones hasta del propio Consejo Directivo Central.

 

    ¿Podemos decir que la Universidad está en proceso de reforma? Estoy seguro que sí. ¿Podemos decir que este proceso de reforma es todo lo intenso y profundo que debería ser? Estoy seguro que no. Pero lo cierto es que estamos en un proceso de reforma y que en él la Universidad ha identificado objetivos de trascendencia, de impacto, que apuntan a lo que podría ser considerar el futuro del Uruguay como nación, y la educación superior ahí tiene un rol clave para jugar.

 

    Cuando la Universidad de la República dice que está en uno de sus objetivos estratégicos dispuesta a ir al encuentro por demanda creciente en educación superior, en 2001, no solamente lo dijo sino que estableció un conjunto de programas para ir al encuentro de esa realidad. Yo no voy a decir que estos programas quedaron cortos solamente por la crisis. También quedaron cortos por nuestra propia responsabilidad. Lo cierto es que hoy, en 2005, no solamente reafirmamos este objetivo estratégico de responder a la demanda creciente de educación superior, sino que además le agregamos algunos nombres  --creo que fue propuesta de la FEUU--,   profundizando el proceso de Reforma Universitaria. No es un tema menor porque alude justamente a lo que no hemos alcanzado. Alude a lo que nos falta y a la construcción de algunas cuestiones en común con la ANEP que nos pueden posicionar mejor para alcanzar estos objetivos.

 

    En este proceso de Reforma Universitaria referido a nosotros vamos a encontrar en todos los documentos que aparecen los conceptos de calidad, de equidad y de pertinencia. Esto todos los podemos decir y afirmar. ¿Qué estamos haciendo para que esto se consiga? En aspectos de calidad creo que seguramente todo lo que se pueda hacer de aquí en más es poco. Alude a cómo estamos haciendo las cosas. Creo que no hace falta ser extraordinariamente crítico para saber que tenemos que profundizar muchísimo en este aspecto. También en el plano de la equidad, porque si bien hace por lo menos diez años que la Universidad identificó muy claramente los problemas de inequidad social y fundamentalmente, impactando más fuertemente, los de inequidad geográfica, por causas propias y ajenas, hasta el momento no ha podido resolver bien este problema. Y el asunto de la pertinencia. ¿Cómo enfocamos la oferta educativa del punto de vista de las necesidades de un país?

 

    Naturalmente que en esto, si uno analizara nuestros planes, nuestros proyectos y la acción de los diferentes Servicios universitarios, encontraría infinidad de ejemplos en que los universitarios avanzamos en este tema. Algunas herramientas hoy se plantean como claves; por ejemplo el tema de la descentralización. Está claro que en el período que ha terminado la descentralización de la función de enseñanza ocupó un papel importante. Por lo menos en términos cuantitativos, nunca se había instalado en el interior de la República, en períodos previos, el número de carreras que pudieron instalarse; pero también está claro que en el próximo período estamos dispuestos a hacer un esfuerzo sin precedentes en materia de descentralización, donde ya no vemos la descentralización como un asunto de llevar tal carrera a determinado lugar, es decir repetir lo que hacemos en un lado en otro  --eso se parece más a una desconcentración que a otra cosa--,  sino que hoy la Universidad a través de una Comisión Gestora de Descentralización y del aporte de las Comisiones Sectoriales se apresta a realizar un esfuerzo en conjunto para instalar Universidad en el interior, por medio de la consolidación de las sedes y de la creación de nuevas sedes universitarias.

 

    Los procesos de flexibilización curricular que ya se están iniciando en algunos Servicios comienzan a dar experiencias muy interesantes; en otros los están armando y en otros están mirando el proceso, pero estos procesos de flexibilización, que aluden a cambios profundos en la manera de mirar la formación de los jóvenes y en la manera en cómo se habilita a éstos a transitar por el sistema, también van a producir aportes en temas de calidad y de equidad.

 

    Por último, quiero señalar que el proceso con el que iniciamos nuestra presentación, que es justamente el proceso institucional entre la ANEP y la UdelaR, está llamado a cambiar cualitativamente en este momento. Ya se puede decir que está instalado un cambio cualitativo. Hoy no hay dos organismos que simplemente se miran de reojo  --cuando se miran--,  sino hay dos organismos que por decisiones institucionales tienen instalada una comisión permanente para el trabajo conjunto, en líneas que originalmente fueron definidas en la interna universitaria, que luego la ANEP hizo suyas, pero que son solamente el comienzo, puesto que este espacio de trabajo conjunto entre la ANEP y la Universidad de la República ya se ha definido como un espacio de creación permanente, donde se está trabajando en tres líneas bien definidas  --que las comentaremos a continuación--,  pero justamente el espacio está abierto para la revisión, para la instalación de nuevas áreas de trabajo y para orientarse hacia experiencias que primero sean de articulación entre las instituciones y que más tarde puedan tener algún componente de integración entre ellas. Esto no es menor. Creo que de acuerdo con las trayectorias de nuestras instituciones, la ANEP y la UdelaR, no estamos ni remotamente próximos a tener una experiencia sólida y profunda de integración institucional. Estamos muy lejos. Sin embargo, pensamos que a través de un esfuerzo paulatino y sostenido, donde los diferentes actores de estas instituciones se pongan en contacto, trabajen en temas de interés nacional, de interés institucional, donde a través de estos procesos se pueda generar una nueva cultura, gane confianza, estaríamos a las puertas de tener un sistema educativo notoriamente más racional que el que tenemos, donde el estudiante sea el centro de este proceso desde que entra al preescolar hasta que sale de un posgrado, donde las instituciones sean favorecedoras y orientadoras de estos aprendizajes a todos los niveles, orientadoras del tránsito de los estudiantes a todos los niveles y donde las instituciones sean verdaderos centros de creación de ciudadanía, de conocimiento científico, de profesionales, de educadores, de los cuadros que todo país que tenga un proyecto nacional merece tener para poder cumplir con ese proyecto.

 

    Probablemente entonces, cuando hablamos de sistema y pensamos en una cuestión integrada, en mi pensamiento posiblemente lo estaría ubicando dentro de algunos años. Creo que hay que hacer un proceso para llegar y que ese proceso debe arrancar muy desde el pie, desde la voluntad y el trabajo concreto que se materialice en logros interinstitucionales en esta etapa, que luego nos permitan avanzar a aspectos más de integración.

 

    En la segunda parte de mi intervención, entonces, de acuerdo al pedido del arquitecto Acuña, vamos a dedicar algunos minutos a comentarles qué es lo que estamos haciendo hoy entre la Universidad y la ANEP, en materia de las líneas de trabajo definidas, en nuestro caso por el Consejo Directivo Central, en el caso de la ANEP por el CODICEN.

 

    El Plan de Desarrollo Estratégico de la Universidad 2005, que ya salió, pero todavía en su primera versión, en la que se le entregó ayer a los legisladores, establece tres orientaciones estratégicas que vinculan a la Universidad con la ANEP, y estas tres orientaciones estratégicas tienen un párrafo que las precede y que alude justamente al Sistema Nacional de Educación. Este párrafo expresa lo siguiente: “La mejora de la oferta educativa de la Universidad de la República requiere un cambio sustantivo, en lo relacionado con la ANEP en particular y con otras instituciones y organismos públicos en general. Dicho relacionamiento debe permitir desplegar un conjunto de acciones educativas o de perfeccionamiento de la función educativa, que cada una de las instituciones llevan a cabo. En ese sentido la Universidad de la República impulsará proyectos conjuntos de carácter interinstitucional, con el objetivo de avanzar hacia un sistema educativo nacional y que se expresa en las siguientes orientaciones.” Estas orientaciones aluden a las líneas y deben ser consideradas solamente como el inicio y no como un fin en sí mismo.

 

    La primera de esas orientaciones alude a los temas de interfase entre las dos instituciones. Estos temas de interfase están muy centrados en los problemas del estudiante o más que en los problemas del estudiante, en el estudiante, porque los problemas del estudiante deben ser los problemas de las instituciones, no los del estudiante. Están muy centrados en los estudiantes. ¿Cuáles serían las características que estos estudiantes deberían tener en su formación? ¿Cuál sería ese logro educativo para poder ingresar y tener un tránsito exitoso en la educación superior? ¿Cómo se puede trabajar con los planes de estudio de ambas instituciones, en forma articulada, congruente, interconectada, para que este tránsito de los estudiantes sea adecuado en los aspectos formativos y en los niveles que se van alcanzando de formación? Estos son planes de estudio que involucran a la ANEP y a nosotros. Son salidas de la ANEP que deben estar articuladas con los cambios en nuestros sistemas de ingreso, que probablemente cada vez más nos aparten de esta realidad actual muy rígida, donde cada carrera tiene su salida, pero generalmente tiene una boca de entrada única.

 

    No es menor que en este proceso el país no cuente con una apoyatura al estudiante que le permita tener un sustento desde estrategias masivas a individuales, en lo que son las orientaciones en las transiciones educativas o la orientación vocacional. Nosotros no lo hacemos bien, ni la ANEP lo hace bien, ni hay nadie que lo haga bien. Hay poca, dispersa e incompleta información. Contar con un sistema completo de información, no solamente que aluda a los aspectos de las disciplinas que los estudiantes van eligiendo u optando, sino que también aluda a la realidad nacional, a las realidades laborales, a las realidades de inserción. Contar con un sistema que apoye al estudiante en lo que es la responsabilidad de abordar niveles de formación superior, es también objeto de trabajo conjunto y está planteado hacerse entre ambas instituciones.

 

    Por último no solamente basta con reformular estos planes y determinar entre ambas instituciones cuáles serían las características deseables de estos estudiantes al ingreso a la Universidad, sino que también es necesario evaluarlo y se está pensando en realizar instancias de evaluación conjunta, a la salida de la ANEP o en la misma ANEP, en el tramo final de la educación media, para saber o conocer cuáles son los logros de la introducción de estas modificaciones o cambios en los sistemas, corregir el sistema y al mismo tiempo darle una información muy valiosa al estudiante acerca de sus posibilidades, de lo que aún debe transitar para avanzar con éxito en otras formaciones que él decida.

 

    Todo esto constituye los llamados temas de interfase ANEP-UdelaR. No es simplemente el pasaje de un sistema a otro, sino el pasaje por todo el sistema. En el caso particular del Área Artística  --lo quiero comentar porque es muy ejemplificante de lo que acabo de decir--  alude hasta a la enseñanza primaria. Se está pensando y haciendo en la formación artística una integración educativa en los planes de estudio desde la enseñanza primaria.

 

    La segunda línea cae de su peso y es la formación docente. La formación docente en el Uruguay tiene riquísimas tradiciones y también severas dificultades para lograr niveles óptimos, tanto en los Institutos de formación docente vinculados a las diferentes ramas de la ANEP, como en la formación del docente universitario. Las instituciones tienen planes, nosotros tenemos un Proyecto Institucional en el PLEDUR que habla de la formación didáctica de los docentes universitarios, reconociendo que la formación pedagógica y didáctica de nuestros docentes es generalmente muy insuficiente. Seguramente si vamos a mirar qué es lo que sucede en los institutos de la ANEP veríamos que esta formación pedagógica y didáctica es una fortaleza, le dedican una amplia carga académica en sus planes de estudio, y posiblemente pudiéramos apreciar también que la formación disciplinar, por hacerse en un ambiente exclusivamente de enseñanza, un ambiente alejado de la investigación, un ambiente alejado del conocimiento de frontera y de la creación de conocimiento, seguramente esa formación también es muy limitada en el campo disciplinar.

 

    No es menos grave que el haber transitado tantos años en visiones tan específicas  --los universitarios mirando a la ciencia y en la ANEP mirando más a la pedagogía y la didáctica--nos ha colocado en una situación desventajosa. Probablemente mucho tendríamos para complementarnos, pero las historias son las que son y las dificultades para relacionar las fortalezas de ambos sistemas son enormes. Cualquier intento de hacer trabajos en común muchas veces es visualizado como intentos de intromisión o de apropiación indebida de algún espacio. Digo esto así, en forma cruda y directa, porque me parece que acá, en la formación docente, es justamente donde todos visualizamos que tenemos algunas de las más fuertes limitaciones para avanzar, pero además donde es muy importante avanzar.

 

    Nos hemos puesto de acuerdo en que una línea de formación docente puede y debe involucrar a todos los niveles de formación. Debe involucrar la formación inicial, quizás en un principio solamente permitiendo un mejor tránsito de docentes o de docentes en formación entre un sistema y otro, abriendo espacios de práctica y formación. Posiblemente, en un nivel más avanzado de trabajo empezar a integrar estas experiencias. Abrir ya desde hoy espacios de posgrado universitarios que tienen que ver con la formación de los docentes de la ANEP, y eso nuestra normativa lo permite. Hoy tenemos una Maestría en Educación funcionando y otra que está en tratamiento de algunos Claustros. En poco tiempo tendremos dos Maestrías en Educación en la Universidad funcionando y ellas admiten el ingreso de aspirantes con formación equivalente. Pero creo que los universitarios tenemos que dar un paso más. Ya no alcanza con decir que si tiene formación equivalente podría ingresar. Tendríamos que comenzar a generar propuestas concretas para facilitar el ingreso. Es algo más que decir “puedes ingresar”. Muchas veces el poder ingresar está limitado por una situación de partida muy desigual, entonces creo que vamos a tener que pensar en instancias que pongan al docente de la ANEP que está en la búsqueda de un espacio de formación superior y de vincularse a esos posgrados con un fuerte componente de investigación, a tener instancias de preparación previa para ingresar de la mejor manera.

 

    No es menor que en el tema de formación docente todo el trabajo que se vaya haciendo va a permitir ir logrando alguna síntesis. Si miramos en la región y en el mundo, hay una enorme y riquísima experiencia en considerar el tema de la educación con rango universitario. Esto de una manera u otra está planteado. ¿Hubo intentos de colocar alguna ley que determinara la posibilidad que un maestro o un profesor tuviera un título de licenciado? Hay pedidos en ese sentido. ¿Tiene sentido hacer esto, tiene sentido que el país diga que a partir de ahora todos son licenciados. Es algo que no se compadece con la manera de construir el conocimiento que los universitarios conocemos. Me imagino  --esto está lejos de ser un consenso--  que en el tema de formación docente, más que en otros, probablemente tengamos que ir generando ese ganar la confianza, ese identificar el objetivo común entre nuestras unidades académicas y los planteles docentes de ambas instituciones, como para lograr tener en el horizonte la posibilidad de una formación docente con rango universitario, con las tres funciones de la Universidad en pleno desarrollo y responsable de la formación a todos los niveles: de la formación inicial, de la formación de posgrado y de la educación permanente.

 

    Naturalmente que para que esto tenga éxito debería hacerse un proceso muy gradual, en un paso a paso, que garantice que todos los actores sientan que eso es de ellos y no que tienen una imposición. Que nadie vaya a sentir que en este país, de buenas a primeras, queremos arrasar con tradiciones en educación que están muy arraigadas y que tienen puntos muy valiosos. Que la formación específica de los maestros esté al lado del magisterio tiene puntos muy valiosos; lo mismo que probablemente la del INET, la del IPA o la de los CERPS, pero parece claro que también tiene deficiencias y ellas están en lo que dije al principio: en el divorcio entre una institución de educación superior, que tiene la investigación entre sus temas fundamentales e instituciones que forman docentes y que no tienen ese componente. Creo que pasaremos por etapas de articulación y quizás en algún momento podamos llegar una etapa de integración.

 

    Por último, la tercera línea es la referida a la educación tecnológica terciaria. Esta es la línea que ha cobrado más notoriedad, probablemente la línea que ha despertado más interés a nivel de opinión pública. Esto es así por dos motivos fundamentales: la Universidad ha sido muy criticada   --de manera parcialmente injustificada--  por tener pocas opciones de carreras cortas, con salida rápida al trabajo. Creo que es injustificado porque en definitiva el rol de nuestra Institución no es ése principalmente. Sin embargo tenemos un papel a jugar y lo jugamos. Hay un listado de carreras cortas en la Universidad, que por cierto es bastante extenso y que cumple con esa necesidad de la sociedad. También es cierto que la ANEP tiene a través del Consejo de Educación Técnico Profesional una rica oferta, que también carece del componente universitario, que sí se manifestaría en este espacio en común.

 

    En definitiva, este espacio de educación tecnológica terciaria es una necesidad importante para el país. Probablemente sea todavía más necesaria a nivel del interior. Estamos pensando en generar un espacio de educación tecnológica terciaria, que tiene las características de estar a cargo de ambas instituciones, que suman sus recursos académicos, materiales, locales, etcétera, y que son carreras post educación media y de continuidad a nivel universitario. Estas carreras van a ser creditizadas, las formaciones que allí se alcancen tendrán la posibilidad de tener una expresión y un reconocimiento en carreras de la Universidad de la República y los estudiantes que lo deseen tendrán la posibilidad de tener la salida al trabajo o la salida hacia una carrera universitaria de nivel de licenciatura y, por supuesto, más adelante en los posgrados.

 

    Se han considerado tres líneas posibles: carreras transversales, que aluden por ejemplo a metalmecánico, químico, informático, riego, es decir, formaciones que aluden a un conjunto de situaciones del sistema productivo; referidas a cadenas agroindustriales, y ahí las posibilidades son las diez o poco más carreras agroindustriales existentes en el país; y carreras tecnológicas pertenecientes al sector servicios, por ejemplo administración en turismo u otras.

 

    Esto va a tener una presencia nacional. Se ha mencionado reiteradamente la posibilidad de llegar a doce carreras y creo que es bueno que entre nosotros sepamos que a ese número probablemente no se llegue, al día de hoy diría que no se llega. Y esas doce se constituyen en dos que ya están y las diez nuevas que se planteaban instalar en el período.

 

    El nivel de inversiones que se requiere para instalar esas carreras, fundamentalmente en el interior del país, no tiene una correlación en las asignaciones presupuestales que hoy se están manejando, por lo tanto creo que va haber una brecha, acá como en otras cosas, entre lo que se planificó y lo que realmente se va a poder realizar, pero creo que todo lo que se pueda hacer en ese sentido va a ser de alto impacto para el país.

 

    ¿Cómo seguimos adelante con estas líneas? La comisión mixta ANEP-UdelaR, de la que hablamos al inicio, continúa trabajando semanalmente desde su instalación en el mes de junio. Las subcomisiones por línea en este momento están trabajando parcialmente, cumplieron una etapa muy intensa de trabajo para preparar el presupuesto quinquenal y hoy están en una etapa intermedia, en la cual la comisión mixta va a iniciar una ronda de contactos con cada una de las subcomisiones para fijar las nuevas formas de trabajo. Y posiblemente cada una de estas líneas, donde se manejan recursos y situaciones complejas, va a tener una estructura de coordinación propia que va a ser mixta. Como dijo hoy Ares Pons  --para otro tema--  no estamos pensando en el factor de consolidar grandes estructuras, sino que son pequeñas estructuras, buena parte de ellas de carácter honorario, pero que aseguren el cumplimiento de los objetivos.

 

    En síntesis, creo que para hablar de un Sistema Nacional de Educación nos falta mucho. Creo que a la Universidad y a la ANEP nos toca jugar un papel fundamental, por el peso que tenemos en la educación en el país, por la responsabilidad que eso lleva implícito y esperamos realmente con cierta convicción que esto se pueda concretar de la mejor manera en los cuatro o cinco años que tenemos por delante. La situación de ambas instituciones hoy no es la misma. Estamos en mejores condiciones para avanzar fuertemente en estos temas.

 

    Muchas gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Gracias.

 

    Finalmente, va a intervenir el Pro Rector Rucks.

 

SEÑOR RUCKS.- Buenas noches.

 

    Muchas gracias por la invitación a compartir con ustedes algunas reflexiones sobre un tema de la vastedad, amplitud y profundidad, del Sistema Nacional de Educación desde la perspectiva de la Universidad de la República, situación actual y propuestas a futuro.

 

    Cuando pensé en qué cosas les iba a decir tenía la posibilidad de hacer alguna improvisación o una lectura y opté por la lectura. Pido disculpas por eso. Asumo la aridez que significa la lectura, pero entiendo que es la única forma de poder comprimir en quince minutos algunos elementos con cierta precisión conceptual. Por eso voy a leer el tema que preparé.

 

    Para ubicar el tema situación actual de la educación en Uruguay me voy a basar en un análisis que realizó recientemente el maestro Miguel Soler, que se inicia con el siglo XX y llega hasta el presente. Soler dividía este período en cinco etapas.

 

    La primera corresponde a los años 1900 a 1930. En este período se considera impuesto definitivamente el modelo conceptual e institucional vareliano. El Sistema de Educación Pública logra en esta etapa un alto grado de calidad. Se respalda desde el gobierno la enseñanza pública, a la que se considera una de las grandes fuerzas creadoras de la unidad y la identidad nacionales y, a la vez, una de las instituciones impulsoras del progreso del país.

 

    Se perfecciona la estructura institucional y gracias a la bonanza económica propia de este período se dota a la educación de recursos materiales, financieros y técnicos. En este período la enseñanza secundaria formaba parte de la Universidad, de la que fue segregada por la dictadura  de  Terra.  En  lo  edilicio --con referencia a la Universidad--  a este período corresponde la construcción de este edificio y de las Facultades de Agronomía, Veterinaria, Medicina y Química; casi la mitad de toda la infraestructura edilicia de la Universidad.

 

    La segunda etapa se ubica entre los años 1931 a 1960. Una vez superadas las traumáticas pero transitorias consecuencias para la educación pública de la dictadura de Terra, de la crisis económica mundial iniciada en 1929, la educación uruguaya se recupera y se produce un sostenido empeño a favor de la creación de una educación nacional. Como ejemplo puede citarse el extraordinario desarrollo alcanzado por la educación rural a partir del Congreso de Piriápolis de 1949. En relación con la Universidad en este período, en 1953 se inaugura el Hospital de Clínicas y en 1958 culmina la larga lucha para la promulgación de la Ley Orgánica.

 

    La tercera etapa  --siempre de acuerdo con Soler--  corresponde a los años 1961 a 1973. En lo general, comienza la influencia de enfoques economicistas, desarrollistas, apoyados en trabajos de planificación, en cuyos diagnósticos y propuestas las preocupaciones cuantitativas predominan sobre las cualitativas. El país experimenta una ruptura con su pasado económico, quebrantándose la salud del estado y surgiendo manifestaciones de conflictividad social. En lo educativo se produce una negativa mutación de la situación precedente. Los últimos años de este período coinciden con los umbrales de la próxima dictadura. En enero de 1973 se promulga la Ley de Educación General  --Ley 14101--,  llamado “Ley Sanguinetti”, calificada en los más duros términos por educadores, políticos e intelectuales. En la Universidad de la República se verifican los primeros intentos de descentralización: creación de la Estación Experimental “Mario Cassinoni”, la Casa de la Universidad en Paysandú, así como los primeros cursos universitarios en la Casa de la Universidad en Salto. Se aprueban, entre otros, planes de estudio innovadores en Arquitectura en 1952 y en Agronomía en 1957.

 

    La siguiente etapa es la de la dictadura, de 1973 a 1985. Miguel Soler señala que  --transcribo--  “Contando con la fachada de educadores colaboracionistas, civiles que aceptan ocupar cargos claves sin poseer el necesario compromiso histórico con la cada vez más dura realidad nacional, las fuerzas armadas asumen el gobierno de toda la educación pública nacional, sometiéndola a su visión retrógrada y antidemocrática de la historia y de la sociedad y castigando con la muerte, la tortura, el encarcelamiento, la destitución y el exilio, a quienes más se habían distinguido en el desarrollo de la educación popular y a todo aquel educador opuesto a los liberticidas designios de la dictadura”. La Universidad involuciona a una entidad formadora de profesionales, por la vía exclusiva de la enseñanza, renunciando a sus funciones básicas de investigación y extensión.

 

    Finalmente, en el período post-dictatorial, de 1985 hasta el presente, la educación pública es pobre y está desmoralizada. Concluida la dictadura militar, hubiera sido el momento adecuado para otorgar a la educación la prioridad y el nuevo rumbo que las circunstancias exigían. Soler sugiere entre otras medidas promover un amplio debate nacional sobre los fines y principios que deberían orientar la educación en el futuro, adoptar en su momento una nueva ley de educación, con fines no sólo reconstructores sino también proyectivos de un esfuerzo educativo que nos ubique en pleno siglo XXI y, finalmente, incrementar considerablemente los recursos financieros y materiales puestos a disposición de la educación general sin apelar al endeudamiento externo.

 

    En la Universidad, la ratificación de los principios de autonomía, cogobierno, gratuidad y laicidad, por una parte; las definiciones políticas orientadas a la evaluación y autocrítica, así como la descentralización y a la reivindicación presupuestal, por otra parte, y la decisión de la Asamblea General del Claustro de abordar el tema del Sistema Nacional de Educación, son señales auspiciosas que apoyamos decididamente.

 

    En cuanto a propuestas a futuro, voy a dar en forma de opinión personal las siguientes. Estimo que ha llegado el momento de redactar una nueva ley de educación del Uruguay. Ésta debe surgir de una amplia y profunda discusión que integre a todas las partes involucradas, en la que la Universidad no puede estar ausente, por medio de sus autoridades, los Órdenes que la conforman y los referentes académicos que la integran. Esta ley debe apuntar a la creación de un verdadero Sistema Nacional de Educación que logre una orgánica articulación entre los sectores que la integran y que defina con claridad los cometidos de la educación pública y la privada, así como de la formal y la no formal.

 

    Considero muy relevante la valoración que la Universidad debe hacer, como integrante de un sistema nacional de educación. Esto significa un cambio profundo en la cultura universitaria, ya que deberá, además de verse a sí misma, verse como parte de un complejo sistema educativo y en su relación con la sociedad, con la región y con el mundo. En su participación en el sistema educativo deberá tender especialmente a los ingresos potenciales de estudiantes a la Universidad, brindándoles orientaciones y apoyos, de los que carecen en la actualidad. También se deberá repensar seriamente el tema de la formación docente en su totalidad  --a la que recién aludía Pebé--,  a la que me voy a referir más adelante.

 

    La participación de la Universidad en un sistema nacional de educación consagra el compromiso de proyectar una Universidad para el país, lo que hace más relevante la prioridad política que se le debe asignar al proceso de descentralización en curso y lograr que esa prioridad política tenga su contraparte en la asignación de recursos humanos, logísticos y financieros.

 

    En un sistema nacional de educación deberían haber organismos especializados en educación primaria, secundaria y terciaria. De acuerdo con la historia del Uruguay, ANEP debería especializarse por medio de su Consejo de Primaria, Secundaria y enseñanza técnica, en los aspectos educativos que conciernen a los mismos. La Universidad, por su parte, debería asumir la educación terciaria, que incluye naturalmente la formación de educadores, maestros para la enseñanza primaria y profesores para la enseñanza media y técnica. Según esta concepción, la Universidad debería comenzar a pensar en una Facultad de Educación formadora de los educadores para este sistema nacional. Con la incorporación del Instituto Superior de Educación Física a la Universidad, estamos a punto de dar un paso en una dirección que se aparta de la que conduce a un Sistema Nacional de Educación, porque la Universidad estará formando los profesores de educación física  --que está bien que los forme--,  pero no estaría formando los profesores de historia, matemática o literatura que, según mi criterio, está mal que no los forme, en un  --a mi juicio--  verdadero Sistema Nacional de Educación. Esto replantea una vieja polémica entre Antonio Grompone y Carlos Vaz Ferreira, que en algún momento podría ser conveniente reflotar.

 

    Finalmente, el discurso universitario en todas sus manifestaciones es muy enfático en expresar que sus funciones básicas son la enseñanza, la investigación y la extensión, pero a la hora de tomar definiciones políticas concretas sobre aspectos operativos, nos encontramos con que la asignación de recursos es muy desigual entre las funciones. Sabemos que es muy difícil obtener reconocimiento curricular para la participación de estudiantes en tareas de extensión, reconocemos la escasa valoración de los antecedentes y méritos en extensión para la evaluación de los docentes y sospechamos que sería un milagro que un docente obtuviera una dedicación total si su plan de trabajo se inclina hacia actividades de extensión, aún cuando cubra su cuota parte en enseñanza y en investigación. Por eso en este asunto nuestra aspiración es que la realidad se parezca un poco más al discurso.

 

    Muchas gracias.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Muchas gracias.

 

    Si quedaron algunas dudas podríamos abrir un espacio para preguntas.

 

    Desde ya agradecemos la participación a los cuatro panelistas.

 

SEÑOR CANO.- Sin duda todo lo vertido en el panel ha sido muy interesante y rico. Cada una de las intervenciones daría para conversar o debatir mucho, pero antes de entrar en eso quisiera saber si es posible que se considere lo que se ha distribuido como propuesta de temario sobre cómo encarar el tema en las futuras sesiones.

 

    Quisiera  saber qué acuerdo general hay e incluso qué les parece a los panelistas los temas propuestos, de forma tal que se pueda delegar en el Grupo de Trabajo la organización de eso. En el Grupo de Trabajo vimos los criterios generales para organizar el tema y acordamos generalizar la discusión, descentralizarla en el propio Claustro, hacer un trabajo de difusión y propaganda para que pueda haber una concurrencia mayor de los asambleístas, pero también de otros actores interesados y que este ámbito de la Asamblea General del Claustro también sirva para eso. Pretendemos organizar en cada tema formatos y propuestas de discusión con paneles y espacio para la discusión de los Órdenes, etcétera. Si hay acuerdo con la propuesta de temario, se le podría encomendar eso al Grupo de Trabajo y a la Mesa.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Antes de pasar a ese tema, si no hay ninguna pregunta o intervención agradecemos a los cuatro panelistas su concurrencia y los liberamos. Si se quieren quedar con gusto los invitamos a hacerlo, pero si necesitan o quieren irse lo pueden hacer.

 

    Muchas gracias.

 

(Aplausos)

 

____Con respecto a lo planteado por Agustín Cano, no sé si hay algún comentario al respecto.

 

SEÑOR BARSZCZ.- En primer lugar, considero conveniente que se vote la prórroga por media hora de la Asamblea General del Claustro para mínimamente tratar un conjunto de aspectos en los que sería importante avanzar en la noche de hoy.

 

    Propongo que se prorrogue la finalización de la sesión en media hora.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Se va a votar si se aprueba la propuesta.

 

(Se vota)

 

____AFIRMATIVA.- Unanimidad.

 

SEÑOR BARSZCZ.- Habiéndose prorrogado en media hora la finalización de la sesión de la Asamblea General del Claustro, creo que sería conveniente dar el uso de la palabra a algún integrante del Grupo de Trabajo que ha elaborado el conjunto de posibles puntos a ser considerados para el estudio de la situación actual y de las propuestas futuras del Sistema Nacional de Educación desde la perspectiva de la Universidad, por lo menos para tener una explicación sobre cuáles serían los próximos pasos que se visualizan en cuanto a la discusión y por qué de alguna manera es importante comenzar la discusión de este documento en el día de hoy.

 

    No sé si la profesora Fornaro no querrá hacer uso de la palabra para referirse al punto, dado que ha sido activa autora intelectual del documento.

 

SEÑORA FORNARO.- Ante esa invitación no me puedo negar.

 

    Lo que hizo el grupo fue armar esta lista de puntos, para de alguna forma ordenar los temas que entendemos pueden tratarse dentro de la preparación de un estudio sobre un Sistema Nacional de Educación.

 

    Ustedes tienen los puntos que van desde el relevamiento de información hasta definición de principios, propuestas para un nuevo sistema, etapa de elaboración y transición hacia él.

 

    Creemos que sería interesante que la Asamblea votara estos puntos para seguir trabajando sobre ellos y que el Grupo comenzara a trabajar en eso.

 

    El asunto no es tan evidente porque es la perspectiva desde la Universidad. Puntos vinculados a un Sistema Nacional de Educación hay muchos, el asunto es cuáles son los que le corresponden a la Universidad y en especial a la Asamblea General del Claustro. Hay que saber si los asambleístas están de acuerdo con todos estos puntos, por dónde y cómo comenzar, es decir, por ejemplo, hacer nuevas reuniones donde se llame a alguien para considerar específicamente un tema. Si se va a relevar el sistema actual, se debería traer a alguien que nos hable sobre él. Lo primero que habría que definir es si hay acuerdo en que estos puntos están bien o ver si alguien propone más puntos que no se nos hayan ocurrido cuando hicimos este relevamiento. Para hacer esto por supuesto se tomaron en cuenta una serie de textos sobre educación en general. Habría que ver si hay acuerdo en comenzar por el relevamiento de la información y en siguientes Asambleas se puede hacer un resumen por ejemplo de este punto 1.

 

SEÑOR BARSZCZ.- Para instrumentar la propuesta que formula la profesora Laura Fornaro podríamos aprobar en general el documento que ha sido repartido, que contiene los posibles puntos a ser considerados.

 

    La aprobación en general significa meramente eso y no que se considere detenidamente el conjunto de puntos. En base a los lineamientos que surgen de esa aprobación en general del documento, se puede encomendar a la Mesa y al Grupo de Trabajo que instrumente las próximas actividades a desarrollar por parte de la Asamblea. La propuesta sería entonces aprobar en general el documento y encomendar a la Mesa y al Grupo de Trabajo la continuación de las actividades.

 

SEÑOR MARKARIAN.- En general estoy de acuerdo con el temario. Me parece que incluye una visión no tradicional de toda la temática y no está pensado como “miremos todo esto desde donde estamos y todo va a seguir igual”. Más bien se plantean los cambios necesarios.

 

    Para que se entienda lo que digo, en relación con lo dicho anteriormente, todo se dijo como si la ANEP como tal tuviera que seguir existiendo y es un hecho que uno de los temas que están en discusión es si la ANEP debe seguir existiendo, dado que la creación de la ANEP fue hecha en la llamada “Ley Sanguinetti”; antes el sistema de educación no universitario era distinto al de ahora. Por lo tanto la propia existencia de la ANEP debiera entrar en discusión y creo que este documento presentado  --no lo dice explícitamente--  no mira el tema desde el punto de vista de “dejemos toda la estructura como está ahora y sigamos”. En ese sentido me parece muy bueno.

 

    Hay un tema que fue planteado por el doctor Ares, que acá está tocado en el punto 3.5 “Educación privada en el nuevo Sistema Nacional de Educación”, que quizás debiera ocupar un lugar en el punto 2. El tema es si este sistema tiene que incluir o no a la enseñanza privada. Esa pregunta está indirectamente hecha en el punto 3.5, pero quizás debiera estar en el punto de la definición de principios. Con ese único cambio, que lo hemos conversado con Porrini, esta propuesta básica de discusión del tema me parece muy bien.

 

SEÑOR PORRINI.- Pedí la palabra porque, aunque lo miré muy rápidamente, me pareció bastante bien los posibles puntos a tratar, pero me llamaron la atención dos cosas que me parece que son importantes, aunque no sé si ya hay un consenso en realizarlo de esta forma. Me refiero precisamente al título, que es lo que recién le comenté al profesor Markarian: “Sistema Nacional de Educación”. Parece que parte de la base que ese sistema existe. No hay ningún elemento que indique que se propugna hacia la construcción de un Sistema Nacional de Educación. En el caso que así fuera, me da la impresión que también habría que definir qué es lo más prioritario, conveniente o lo que queremos hacer, si es construir un Sistema Nacional de Educación que implique al conjunto de la educación del país o si estamos pensando en construir un sistema de educación público, que hasta el momento tampoco existe.

 

    El temario, salvo uno de los puntos, que me parece un poquito ambicioso, que es el punto 1.4 “Proceso histórico de la educación en Uruguay”, que habría que precisar un poco más, los demás creo que son importantes, se puede dar una buena articulación y trabajo.

 

    También parto de pregunta a la Asamblea si esto ya fue definido. Lo pregunto porque me retiré antes que terminara la sesión anterior. No sé si ya se toma por bueno y cierto lo del Sistema Nacional de Educación que, como digo, si no entiendo mal incluye a las instituciones públicas de educación y a las privadas, porque en ningún caso constituyen un sistema.

 

SEÑOR CALABRIA.- Yo también creo que acá se resumen una cantidad de puntos que de alguna manera los hemos ido conversando en distintas reuniones del Claustro y que más allá de las consideraciones hechas por los compañeros que recién hablaron, que las considero atinadas, creo que se podría hacer una aprobación en general.

 

    Quería hacer dos o tres reflexiones particulares. En concreto se tocó una referida a educación privada en el Sistema Nacional de Educación, que es un tema importante. Como está redactado capaz que da lugar a malos entendidos. Podríamos pensar en el posible papel de la educación privada en el Sistema Nacional de Educación. Da la sensación que ya damos por sentado que va a estar incluido y quizás esa no sea la intención. Se debería aclarar. No sé si se puede dar otra forma. La idea sería qué es lo que pasa con la educación privada en este futuro sistema. El profesor Porrini recién nos relataba que hay que estar pensando en un sistema público, en un sistema nacional que englobe lo público y lo privado. Ése es un tema medular. En ese sentido yo voy un poquito más allá, tratando de pensar qué papel está jugando hoy la Universidad en la discusión de los temas de la educación en general en el país, a la luz de lo que está pasando con el presupuesto, cómo nos estamos relacionando con los parlamentarios, con el resto del país, cómo nos posicionamos hoy, cómo se pensaba hace unos años atrás y cómo lo podemos pensar hacia adelante.

 

    Resumiendo: ¿La Universidad tendrá la fuerza suficiente como para impulsar cambios y una línea de pensamiento? ¿Qué líneas hoy se están manejando a nivel de otros entes públicos como la ANEP?

 

    Creo que el primer bloque de pensamiento que acá se maneja es muy atinado. Se parte de información y de una evaluación diagnóstica. Creo que eso lo puede hacer el Claustro junto con personalidades que sabemos que conocen del tema y que perfectamente podrán hacer un informe.

 

    Quizás lo antes posible debiéramos ponernos de acuerdo en por qué queremos un Sistema Nacional de Educación y si efectivamente en él vamos a articular sólo lo público o lo público y lo privado.

 

    Lo otro es qué fuerza tiene hoy la Universidad. Si realmente nos hemos plantado y podemos establecer líneas de trabajo. En ese sentido debiéramos tratar de clarificar lo más posible nuestro pensamiento, hacerlo lo más rápidamente posible y establecer un proyecto que se pueda discutir con el resto de los actores.

 

    Reflexiono esto en el sentido que podemos pensar que se puede realizar un trabajo interno muy arduo y complicado y que de repente sea estéril porque a nivel de la discusión con los otros actores esto quede en aguas de borrajas. Debiéramos saber también qué piensan los otros y en ese sentido propondría que los contactos con los demás actores se vayan haciendo en paralelo, de tal manera de no trabajar en vano.

 

SEÑORA FORNARO.- Quiero hacer una aclaración.

 

    Muchas de las cosas que se han dicho se pueden deber a un problema de redacción o de que se entienda lo que uno quiere decir. Esto en el Grupo se hizo con el aporte de distintas personas.

 

    Esto lo armé yo y con respecto al título tenía la duda de poner primero “Posibles puntos a ser considerados” o poner primero “Sistema Nacional de Educación”. Con respecto a lo que recién decía Porrini, esto no es el sistema nacional, sino que de hecho es un listado de puntos a ser considerados para estudiar eso. Se podría poner un título que dijera “Posibles puntos a ser considerados para el estudio de un Sistema Nacional de Educación desde la perspectiva de la Universidad de la República”. Son distintas formas de armar el título. En vez de poner que este es el Sistema, poner al principio “Posibles puntos a ser considerados”. Lo digo porque lo pensé de las dos formas. Si se redacta al revés creo que se arregla.

 

    Dentro de ese contexto, lo de la educación privada dentro o no del sistema no está claro. Son los puntos a ser estudiados. Un panel o un grupo estudiará y decidirá si va dentro o fuera. Ningún punto aquí está definido, sino simplemente es un listado de los puntos a considerar. Se hace referencia al MEC, pero nadie dice dónde debe ir el MEC o qué tiene que hacer. El asunto es que no se lo puede desconocer y hay que ver qué se hace con él. Lo que hicimos fue juntar todos los puntos posibles. Con ese espíritu está puesto lo de la educación privada; no como una definición de que debe ir dentro, sino que es un punto a considerar qué se hace con la educación privada.

 

    Lo otro, vinculado con el proceso histórico, es que toda la primera parte está relacionada con el relevamiento de información y de diagnóstico y se entendió que no todos los asambleístas conocemos todo lo necesario para discutir este tema. Por ejemplo, con respecto a la estructura actual del sistema, como los CERPS, ANEP, etcétera, estoy segura que no todos sabemos cómo está estructurado. Entonces para opinar hay que conocer lo actual y entre eso no está mal saber algo del proceso histórico. Esto no quiere decir que se vaya a hacer un relevamiento de quinientas páginas pero hay que conocer algo del asunto. Esa es la idea sobre por qué se puso lo del proceso histórico y el marco institucional actual. Inclusive está lo del relevamiento de comisiones y grupos de la Universidad, porque la Universidad tiene grupos y fácilmente no hemos podido saber cuántos grupos y cuáles comisiones de la UdelaR trabajan en aspectos pertinentes a este tema.

 

    Quería hacer estas aclaraciones con respecto a lo dicho en Sala.

 

SEÑOR CANO.- Cuando vemos el punto del proceso histórico de la educación en el Uruguay queda como algo monumental, pero la idea era dar a la discusión una perspectiva histórica. Refiere por ejemplo al punto que planteaba Markarian en el sentido que la ANEP, como tal, quizás no tenga que seguir existiendo, y también la perspectiva histórica de la “Ley Sanguinetti”.

 

    Con respecto a los dos puntos mencionados, también lo discutimos bastante en el Grupo de Trabajo, porque sin duda son puntos polémicos, tanto el del papel del MEC y su vinculación con la cuestión de la autonomía, como el punto referente a la educación privada.

 

    Propondríamos que el punto 3.5 se saque de allí y se ponga dentro del punto 2, como un punto 2.2, con una redacción que fuera algo así como ¿Sistema Nacional de Educación Pública o Sistema Nacional de Educación? (lugar de la educación privada). Ahí queda una formulación bastante aséptica, mediante la cual se abre el debate y no se insinúa ningún posicionamiento desde la redacción.

 

    Con respecto al punto 3.7, que dice el Ministerio de Educación y Cultura y el nuevo Sistema Nacional de Educación, que refiere nada más que a uno de los actores públicos de la educación, se podría poner junto a los puntos 3.1 o 3.2 que hablan de la posible estructura del Sistema Nacional de Educación, y en el punto 3.2 dice “Coordinación y articulación de los actores del Sistema Nacional de Educación”. Quizás ahí habría que poner el papel del MEC, como un punto más que hace a la articulación entre las partes.

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Procederemos a votar el documento en general y después votaríamos las modificaciones.

 

    Se va a votar el documento en general.

 

(Se vota)

 

____AFIRMATIVA.- Unanimidad.

 

____Ahora se votaría la inclusión en el título de “Posibles puntos a ser considerados”, agregar en el punto 2 un punto 2.2, como recién aclaraba Agustín Cano y, agregar en el punto 3.2, dentro del paréntesis el lugar del Ministerio. Se sacaría el punto 3.5 y se eliminaría el 3.8.

 

    Se va a votar si se aprueba la propuesta.

 

(Se vota)

 

____AFIRMATIVA.- Unanimidad.

 

____Dado la hora postergamos el resto del Orden del Día.

 

    Se levanta la sesión

 

 

(Es la Hora 22:20)

 

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