En nombre de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay,
saludamos al CEUP en su 20° Aniversario, y expresamos que es para nosotros un
gran gusto participar de estas celebraciones, y de esta mesa redonda en
particular. En lo personal, sentimos a su vez una emoción especial, en tanto nos
sentimos parte de una muy pequeña porción de estos 20 años de historia.
En este año también la FEUU celebra un aniversario especial, el de sus 75 años,
por lo que la ocación es más que propicia para aceptar gustosos la propuesta del
CEUP de "recuperar la memoria" para "construír alternativas"; y en lo que hace a
esta mesa, pensar las "luchas de ayer", para entender y emprender las "luchas de
hoy".
Intentando, entonces, respetar el sentido de esta celebración, el de recuperar
la historia desde su valor presente, es que abordaremos el tema con que convoca
este panel. Nos toca a nosotros abordar el tema un poco más ligados a la
perspectiva universitaria; y quizá muy pegados a esta perspectiva es que
intentaremos hacer una breve reseña histórica. La autonomía y el cogobierno de
la Universidad son en efecto una conquista histórica del movimiento estudiantil
todo, pero pensamos que su real significación está dada fundamentalmente en su
dimensión cotidiana: ¿autonomía y cogobierno para qué?. En esta dimensión, la
del ejercicio cotidiano de la autonomía y el cogobierno con una intencionalidad
política transformadora, es que pensamos radica su importancia fundamental. Es
por esto que, luego de algunas referencias históricas procuraremos pensar a la
autonomía y el cogobierno universitarios en su realidad actual.
Como sugiere el título de esta mesa, la lucha por la autonomía de la educación
pública y por la particiapción estudiantil en su gobierno ha sido central en la
historia de todo el movimiento estudiantil: han sido luchas de ayer, y vaya si
son luchas de hoy.
En el caso de la Universidad, la participación estudiantil en consejos o
claustros -ya sea en forma directa o indirecta- tiene larga data y se remonta al
siglo XIX. Pero es solo con la construcción y consolidación del ideario de la
Reforma Universitaria, que ésta alcanza su real significación: es decir, el
valor del cogobierno en el marco de una concepción de Universidad fuertemente
comprometida con la realidad social, en el marco de una intención política
transformadora de la realidad. Es en las primeras décadas del sXX que se irá
consolidando un movimiento estudiantil que será actor protagónico de las
principales conquistas a nivel de la educación del país, y que será también
actor comprometido con las luchas populares del siglo.
En 1908, se recobra representación etudiantil indirecta (a través de un
egresado) en el consejo central y en los consejos de facultad; representación
que había sido suspendida por Máximo Santos en 1885.
Pero este año 1908 es fundamentalmente importante por ser el año del "Congreso
Internacional de Estudiantes Americanos" realizado en Montevideo. En este
Congreso -que antecedió en 10 años a la revuelta de Córdoba- es que comienzan a
sentarse las primeras bases de un futuro programa de Reforma Universitaria.
Entre otras cosas, si se observa el temario de este congreso puede advertirse:
- Fuertes reivindicaciones por la participación directa de los estudiantes en el
gobierno de la institución (algo que, como se ha dicho, no era nuevo en el caso
uruguayo).
- Primeras referencias a la autonomía universitaria.
- Propuestas que serían relevantes en el futuro programa de la Reforma: concurso
docente, cursos libres, etc.
- Propuestas de extensión universitaria, que daban cuenta del nacimiento de un
movimiento estudiantil fuertemente ligado a los trabajadores; algo que en aquel
Congreso fue definido por un delegado peruano con la frase "sustituír el
profesionalismo de levita por la blusa de obrero".
En síntesis, la importancia fundamental de este congreso de 1908 estaba dada por
conformar las bases de un futuro programa de Reforma; pero sobre todo por ser un
factor fudnamental en la consolidación de un movimiento estudiantil de carácter
latinoamericano (participaron en este Congreso más de un centenar de delegados
de 7 países latinoamericanos, además de delegados de España).
Este carácter latinoamericano de la lucha estudiantil por la reforma fue
fundamental en la consolidación de una corriente transformadora que sacudió a
las Universidades del continente de sus vestigios coloniales y confesionales.
Este movimiento tiene como hito el año 1918, con la insurgencia estudiantil de
Córdoba. Este hecho fue sin dudas un acontecimiento histórico clave en el inicio
de luchas similares en las Universidades de todo el continente, pero fue también
producto de un proceso que venía ya desde el Congreso de 1908.
El Manifiesto Liminar de Córdoba expresa sin dudas la consolidación del ideario
fundamental de la Universidad Latinoamericana:
- La autonomía del poder político y confesional.
- El cogobierno, que sacude el autoritarismo presente en las Universidades del
continente.
- La defensa de producción de conocimiento desde una perspectiva
latinoamericana; en contraposición con Universidades que habían nacido y crecido
mirando a Europa.
- Una opción política ineludible, expresada en este manifiesto como "poner la
Universidad al servicio del pueblo".
Entonces, la lucha del movimiento estudiantil por la autonomía y el cogobierno,
estuvo siempre enmarcada en un ideario latinoamericano que implicaba una clara
opción política que los estudiantes de Córdoba resumieron con la frase de "poner
la Universidad al servicio del pueblo". Junto a la lucha por la autonomía y el
cogobierno, estaba el fuerte impulso de los gremios estudiantiles de proyectos
de extensión universitaria, experiencias que buscaban plasmar en la práctica una
concepción de Universidad de identidad latinoamericana que concebía a las
Universidades como fuertemente comprometida con las causas populares. Vemos
entonces que lo que luego se conocerá como Modelo Latinoamericano de Universidad
es un modelo con fuerte coherencia interna; y veremos luego que su crisis, en
nuestro tiempo, abarcará sus diferentes dimensiones (autonomía, cogobierno,
compromiso social).
En 1920 nace el Centro Ariel, que será durante la década del '20 el principal
encargado de impulsar la lucha por la Reforma, acercando al movimiento
estudiantil al movimiento sindical, impulsando proyectos de extensión
universitaria, y gestando el proyecto de las Universidade Populares, que se
concretará años después.
En 1929 nace la FEUU, hecho fundamental para la unidad del movimiento
estudiantil; y en 1930 tiene lugar otro hecho también fundamental, el "Congreso
Nacional de Estudiantes".
La Reforma universitaria es el tema principal de este Congreso, que finalizará
con el establecimiento de un verdadero programa político que guiaría a los
estudiantes en las luchas del siglo, y que sintetizaba los ideales de la
Reforma:
a) Autonomía, definida en este congreso como: "independencia administrativa,
pedagógica y financiera" respecto al gobierno nacional.
b) Cogobierno, entendido como participación directa y paritaria de los
estudiantes en el gobierno de la Universidad.
c) Integración de la clase trabajadora a la Universidad mediante ayuda
económica, becas, etc.
d) Extensión universitaria.
e) Elección de los docentes por concurso, participación estudiantil en los
tribunales, y provisión de los cargos docentes por un máximo de 5 años.
f) Carácter antiimperialista de la FEUU, y compromiso con el movimiento
sindical.
Al final de este congreso, y a impulso del estudiante de Derecho González Areosa,
se aprueba la implementación de una red de Universidades Populares. Estas
universidades realizarían desde programas de afabetización, hasta formación en
idiomas, filosofía, y problemas nacionales e internacionales. Alcanzaron a miles
de trabajadores en Montevideo y también en el interior, y funcionaron desde 1931
a 1942, sin decaer incluso cuando la FEUU estaba dedicada casi exclusivamente a
resistir a la dictadura de Terra.
En 1935, la Universidad discute y aprueba en su seno un proyecto de estatuto
Universitario que proclamaba la Autonomía y el Cogobierno; y que incluso
planteba la participación de los estudiantes de secundaria en el gobierno de los
liceos.
La respuesta del dictador Terra es la llamada "Ley Etchegoyen", de triste
memoria, que separó a la educación secundaria de la Universidad, algo que
persiste hasta nuestro tiempo.
Durante la década de 1950 toma nueva fuerza la lucha por la Reforma. En 1951, el
gobierno promueve un proyecto de ley que pautaba la dependencia directa de la
Universidad del poder político partidario. El movimiento estudiantil responde
con una huelga histórica, que terminará con la inclusión en la Constitución de
la autonomía universitaria.
Esta huelga -que fue en realidad por la autonomía de toda la educación pública-
fue una huelga de la FEUU, de los estudiantes de secundaria, y del movimiento
sindical.
Los años siguientes fueron de elaboración y discusión en el seno de la
Universidad de un proyecto de Ley Orgánica, proceso que culmina en 1958. Ese año
la FEUU implusa, junto a los estudiantes de secundaria y el movimiento sindical,
una huelga en defensa de la Ley Orgánica de la Universidad. Todo el proceso de
discusión en el Parlamento estuvo signado por jornadas multitudinarias en las
calles, con enfrentamientos policiales, y una firme unidad de todo el movimiento
popular en defensa de la ley de la Universidad. Fue ésta una huelga victoriosa
que terminó con la aprobación de la Ley Orgániza que es la que más fielmente
expresa los principios de la Reforma en todo el continente.
Los años '60 estuvieron marcados por una intensa movilización en contra del
creciente autoritarismo que llegó a su máxima expresión con el pachecato; y en
defensa de la autonomía universitaria constantemente amenazada por este
autoritarismo.
El año 1973 es otro año importante en ésta brevísmia reseña que estamos
inentando hacer. Es el año del golpe de Estado, de la ilegalización de la FEUU,
y de la intervención Universidad. En enero se aprueba la tristemente célebre Ley
14.101, conocida como “Ley Sanguinetti”, y que es una referencia ineludible en
lo que hace a la regresión en materia de la educación pública nacional. Para
referirnos a esta ley nos limitaremos a leer brevemente parte del informe que
realizó el Rector Maggiolo, cuando se consideraba este proyecto de ley en el
parlamento.
"La tesis fundamental que se sostiene en este proyecto de ley radica en
establecer que el gobierno de los entes de enseñanza debe recaer directamente en
el poder político, en el Poder Ejecutivo, porque a través de esta estructura que
se va a conseguir adecuar el sistema educacional a los objetivos que el país
busca en materia general. Eso es, lisa y llanamente, contradictorio con todo lo
que han pregonado nuestros más eximios pensadores en materia de enseñanza.
En la enseñanza superior la opinión es absolutamente unánime, y yo diría que no
solamente es un principio consagrado por nuestra Constitución, sino que está
consagrado por lo que es la más pura tradición universitaria a nivel mundial y a
nivel uruguayo. Además, vamos a mencionar la opinión de Varela sobre este
problema, en la medida en que es el único autor nacional que el proyecto alude
permanentemente. Varela, en el Tomo II de su "Legislación Escolar, dice lo
siguiente: "Descendiendo de esas reglas generales a los detalles, tendremos el
ejemplo que tan a menudo se presenta ente nosotros de gobiernos que no emplean a
los hombres por más idóneos que sean si no pertenecen a su partido o de esos
mismos hombres que se niegan a desempeñar funciones públicas sólo porque a ellas
son llamados por un gobierno que no sea del partido político a que ellos
pertenecen. No nos toca averiguar ahora si ese estado de cosas produce
resultados aceptables en otros ramos de la Administración Pública, ni si en la
actualidad de nuestro país es posible reaccionar contra él. Pero lo que nos es
indudable es que, aplicando a la educación del pueblo ese orden de ideas y ese
sistema, produce resultados fatales y debilita enormemente, ya que nos hace del
todo ineficaces los más patrióticos, abnegados y decididos esfuerzos".
Varela sigue analizando este problema más adelante: "Por el contrario, haciendo
completamente independiente de los otros ramos de la Administración Pública, la
administración de la educación común , sería posible, y aún fácil, hacer de las
escuelas un campo neutral en el que todos se reuniesen para aunar sus esfuerzos,
de modo que se buscasen los hombres por sus aptitudes para el desempeño de las
funciones que se les confieran, sin que en nada influyeran las opiniones
políticas para la designación de las personas: un campo neutral hasta el que no
llegara el incendio de las pasiones políticas, etc. ".
Termina Varela este Capitulo XIV, que me parece fundamental, diciendo: "No
hacemos, pues,, suposiciones sin base cuando decimos que, haciendo independiente
la administración de la educación común, podrá hacerse de ella un campo neutral
en el que se reúnan todos los elementos del país para trabajar juntos en la
labor común: de manera que cuenten las
escuelas no con el concurso de algunos hombres o de algún partido, sino con la
de todo el pueblo, de la comunidad entera". "Así, pues, en todas partes hay
ventajas y conveniencias positivas en hacer independiente de los otros ramos de
la Administración Pública, la administración de la educación común; pero en la
República Oriental, como en todo pueblo que
en la misma situación política se encuentre, esa independencia es condición
indispensable para tener completo éxito: sin ella la educación del pueblo
seguirá el vaivén de las convulsiones políticas y tendrá una existencia
intermitente, débil y enfermiza".
En otra parte de este informe, Maggiollo comparará la “ley Sanguinetti” con la
ley de educación de la Italia de Mussolini, y concluirá que se trata de una
propuesta de inspiración netamente fascista.
Finalmente, con la década del '80, comienza la etapa de transición, y luego la
etapa de la posdictadura. Nace la ASCEEP, y comienza un tiempo de reconstrucción
de la Universidad.
Este tiempo estará pautado por un sistemático ahogo presupuestal de la
Universidad por parte de los gobiernos de turno.
Desde este marco es que nos detendremos un momento a pensar sobre la la realidad
de la autonomía y el cogobierno en nuestra Universidad de hoy, lo cual implica
también una reflexión sobre contextos; es decir, pensar la ofensiva de la
globalización neoliberal sobre nuestras sociedades, también en el campo de la
educación superior.
Según la teoría neoliberal, la actividad universitaria debe estar sometida, así
como cualquier otra actividad humana, a las leyes del mercado. Esta Universidad
sólo debería formar "recursos humanos" en quellas áreas del conocimiento donde
existiera una demanda concreta y sólo debería investigar o producir conocimiento
para dar respuesta a las necesidades de los sectores de la economía que puedan
solventarlo. Esta tendencia, que no está exenta de un profundo contenido
ideológico resguardado en un presunta neutralidad técnica y académica, encuentra
su natural correlato pedagógico en determinadas estrategias educativas que
alejan al estudiante de su contexto histórico y social, que lo conviertien en
mero reproductor pasivo de textos y discursos, que reducen la educación
universitaria al adiestramiento en el ejercicio de determinada profesión, que
neutraliza cualquier reflexión ético-crítica sobre su rol como universitario,
como científico, como intelectual.
Al mismo tiempo, la regulación de la producción de conocimiento según las
demandas del mercado, requiere de la adeacuación de las lógicas y dinámicas de
gestión universitaria a estos fines. En una Universidad cuya acción es regulada
por el mercado no hay lugar para la construcción colectiva de políticas de
investigación, enseñanza y extensión universitaria. Y en tanto no hay
posibilidad de construcción colectiva y democrática por parte de los ordenes del
camino que debe seguir la institución, no hay lugar para el debate político. En
una Universidad cuya actividad depende de la demanda del mercado los tiempos no
son los tiempos de la comunidad universitaria decidiendo sobre sus propios
asuntos, sino que son los tiempos de los organos unipersonales pretendidamente
"técnicos", "especializados", o "meramente administrativos".
¿Es posible advertir alguna de estas tendencias en la realidad actual de la
Universidad de la República?
Fundamentalmente gracias a su autonomía y su cogobierno, la Universidad de la
República es una de las universidades latinoamericanas que con mayor firmeza ha
defendido los principios emanados de Córdoba, y en la cual éstos mantienen una
vigencia envidiable.
En efecto, la Universidad de la República no ha sufrido una penetración
ideológica tan aguda como en otras universidades del continente. No obstante, es
posible advertir la presencia y consolidación de algunas de estas tendencias en
nuestra Casa Mayor de Estudios.
Esta situación está intimamente ligada -aunque no sólo- al vergonzoso ahogo
presupuestal al que los gobiernos de turno han sometido a la Universidad y que
ha configurado lo que hemos dado en llamar una verdadera "contrarreforma
impuesta desde arriba".
El irrisorio presupuesto de la Univeriad (junto al de Haití un de los más pobres
de América Latina) pauta un contexto en el cual ésta se ve limitada en
cumplimiento de sus fines. Cuando la Universidad decide aceptar pacíficamente su
postergación presupuestal asume a su interna un conflicto que en realidad debe
estar planteado con el gobierno. De esta forma, la Universidad asume
contradicciones entre sus fines y cometidos, de los que se va alejando
progresivamente.
En este contexto -aunque no es este el único elemento decisivo- la Universidad
resigna nada menos que el principio de gratuidad de la educación superior,
habilitando el cobro de posgrados. En este contexto -aunque no sólo por estas
razones- la Universidad va limitando su vinculación con el medio a los convenios
que pueda establecer con los actores que puedan solventarlos, resignando la
producción de conocmiento a la dinámica del mercado, la de la oferta y la
demanda.
Junto a esto, pueden advertirse cambios en las lógicas de gestión institucional
(debilitamiento del protagonismo de los órdenes, crecimiento de los organos
unipersonales, multiplicación de los "asesores técnicos"), así como en las
estrategias educativas más frecuentes en nuestra Universidad.
Es por esto que hoy la lucha por la autonomía de todos los entes de la educación
pública, implica también, en el caso de la Universidad, la lucha por la
autonomía financiera. El proyecto educativo es siempre un proyecto de largo
aliento, y no puede quedar librado a las dinámicas político partidarias; no
puede ser su presupuesto decisión de ningún gobierno de turno.
La lucha por la autonomía y el cogobierno implica también un ejercicio
cotidiano, un compromiso de los gremios con la discusión horizontal,
participativa y democrática. Implica en el caso de la Universidad una lucha por
profundizar el cogobierno integrando a los trabajadores no docentes a los
organos de conducción, fortaleciendo el papel de los órdenes como verdaderos
depositarios de la conducción universitaria; e implica la profundización de la
democracia universitaria mediante una presencia paritaria de los ordenes en los
diferentes ámbitos.
La lucha por la autonomía y el cogobierno de todos los entes de la educación
pública es sin dudas una lucha de nuestro tiempo. Y porque conocemos nuestra
historia, sabemos que la autonomía y el cogobierno de toda la educación pública
no habrán de llegar solas, habrá que conquistarlas, en las calles. Y como las
grandes conquistas del siglo pasado, requieren también éstas de la unidad de
todo el movimiento estudiantil, junto al movimiento popular.
La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay se compromete hoy con
esta lucha. Así marcharemos el próximo 14 de Agosto junto a todo el movimiento
estudiantil recordando a nuestros mártires, quienes dieron la vida en defensa de
la autonomía universitaria, luchando por un mundo más justo, revelándose ante el
autoritarismo fascista.
Junto a los compañeros del CEIPA decimos que "la educación de nuestro pueblo no
puede ser pensada y controlada por los organismos multilaterales de crédito. Los
verdaderos actores de la educación somos los que estamos íntimamente
involucrados con el acontecer educativo de nuestro país. Educar es, para
nosotros sinónimo de construír en conjunto; y sólo reconociendo la voz del otro,
es que seguramente encontremos el camino para una educación realmente
participativa, realmente liberadora y realmente popular.
Las gremiales estudiantiles decimos hoy que no hay voz más legítima en un ser
humano que su propia voz, ni forma organizativa más legítima para un colectivo
que la que éste, autónomamente, resuelva darse" .
Son estos los desafíos históricos de nuestro tiempo, los de transformar lo que
los estudiantes de Córdoba llamaron "refugio secular de los mediocres", en
ámbitos democráticos de construcción colectiva de las políticas educativas del
país.
Desde estos hermosos desafíos, es que la Federación de Estudiantes
Universitarios del Uruguay saluda al CEUP, a sus militantes de todas las épocas,
en su 20º aniversario.
“Los dolores que quedan son las libertades que faltan", y a estas libertades
habrá que conquistarlas.
¡Viva el CEUP!
¡Viva la FEUU!
¡Viva el movimiento estudiantil!
¡Arriba los que luchan!
ASCEEP - FEUU
En el año de su 75 Aniversario
"Forjando cultura y libertad"